El presidente Daniel Noboa decretó estado de excepción en siete provincias de Ecuador por protestas contra el fin del subsidio al diésel.
La medida suspende la libertad de reunión y autoriza a policías y militares a impedir y desarticular protestas en espacios públicos, por 60 días, en las provincias Carchi, Imbabura, Pichincha, Azuay, Bolívar, Cotopaxi y Santo Domingo.
Las protestas comenzaron porque el precio del galón pasó de $1,80 a $2,80, lo que desató bloqueos y manifestaciones de transportistas y estudiantes.
El Frente Unitario de Trabajadores convocó una gran marcha para el 23 de septiembre y los estudiantes ya protestan este martes en Quito.
Noboa sigue la misma ruta que sus antecesores: Moreno y Lasso también enfrentaron fuertes protestas por alzas en combustibles.
El gobierno argumentó que los bloqueos provocaron «complicaciones en la cadena de abastecimiento de alimentos» y afectan el «libre tránsito de las personas, ocasionando la paralización de varios sectores que afectan a la economía».
Noboa además resolvió suspender la libertad de reunión en las siete provincias y autorizó a las fuerzas policiales y militares a «impedir y desarticular reuniones en espacios públicos donde se identifiquen amenazas a la seguridad ciudadana», reseñan medios locales.
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