El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició su agenda en Asia saludando a la nueva primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, en un encuentro que busca fortalecer la alianza bilateral. Tras la reunión, Trump hizo una inusual y amplia promesa: «Cualquier cosa que pueda hacer para ayudar a Japón, estaremos allí».
Takaichi, quien se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo hace solo unos días, debe solidificar la relación con Trump mientras defiende los intereses económicos de su país. Trump, por su parte, busca asegurar una inversión japonesa de 550 mil millones de dólares como parte de un acuerdo comercial que reduciría los aranceles estadounidenses a los productos de Japón.
Ofensiva de Buena Voluntad y Acuerdo Histórico
La primera ministra utilizó sus primeras palabras para honrar el fuerte vínculo que el expresidente Shinzo Abe forjó con Trump, destacando que Abe a menudo le hablaba de su «dinámica diplomacia».
Takaichi también anunció gestos de buena voluntad para Estados Unidos, incluyendo la donación de 250 cerezos el próximo año para honrar el 250.º aniversario de EE. UU., y el envío de fuegos artificiales para las celebraciones del Día de la Independencia. Su ofensiva podría incluir la posible compra de camiones Ford F-150, abordando la queja de Trump de que Japón no compra vehículos estadounidenses.
Los dos mandatarios firmaron la implementación de un acuerdo para lo que denominaron la «edad dorada» de la alianza entre sus naciones. Además, rubricaron un segundo acuerdo que establece un marco bilateral para garantizar el suministro de minerales críticos y tierras raras.
Trump, quien calificó el ascenso de Takaichi como «un gran acontecimiento», concluyó enfatizando: «Somos un aliado al más alto nivel». El mandatario tiene previsto reunirse con tropas estadounidenses y líderes empresariales antes de partir a Corea del Sur.
Leer más:



