En la ciudad de Ghaziabad, en la India, tres hermanas de 12, 14 y 16 años se suicidaron saltando desde el noveno piso de su residencia este miércoles. El suceso ha encendido las alarmas mundiales sobre los riesgos de la adicción digital extrema y la influencia de las subculturas en línea en adolescentes.
Un conflicto por el uso del móvil fue la causa de que tres hermanas de 12, 14 y 16 años se suicidaran
De acuerdo con las investigaciones de la policía local, la tragedia se desencadenó luego de que los padres de las menores decidieran restringirles el uso de sus teléfonos móviles. Las adolescentes presentaban un cuadro de adicción severa a contenidos digitales, lo que había provocado un deterioro en su rendimiento escolar y múltiples ausencias académicas en los últimos tres años.
Las menores consumían de forma obsesiva música, series y películas de origen surcoreano. Gran parte de su tiempo lo dedicaban a un «juego de amor» interactivo basado en tareas, que las mantenía desconectadas de su entorno familiar.
Una despedida de ocho páginas
Antes de tomar la fatal decisión durante la madrugada, las hermanas dejaron un diario de ocho páginas y una nota dirigida a su padre con un dibujo de un emoticón llorando. El contenido revela la magnitud de la distorsión de la realidad que vivían:
«Corea es nuestra vida, Corea es nuestro mayor amor… Intentaste alejarnos de los coreanos, pero ahora sabes cuánto los amamos», escribieron en el mensaje final.
Las autoridades indicaron que las jóvenes aprovecharon un descuido de madrugada para encerrarse en una habitación, bajo el pretexto de ir a beber agua, y posteriormente precipitarse al vacío una tras otra.
Alerta sobre la adicción tecnológica
Expertos en psicología y los agentes a cargo del caso sostienen que las menores estaban «profundamente influenciadas» por la cultura pop surcoreana, desarrollando una dependencia emocional hacia el juego en línea que anuló su capacidad de respuesta ante los límites impuestos en el hogar.
Este lamentable hecho subraya la necesidad urgente de supervisión profesional y acompañamiento emocional ante señales de aislamiento o fanatismo digital desmedido en menores de edad.
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