Una masiva filtración de documentos del Departamento de Justicia de EE. UU., que incluye millones de páginas y material multimedia, ha sacado a la luz evidencia que contradice las declaraciones oficiales de Andrew Mountbatten-Windsor (el príncipe Andrés) sobre su ruptura con el financiero Jeffrey Epstein y su caso.
Cronología de una relación post-condena
Los archivos demuestran que, lejos de distanciarse tras la condena de Epstein por delitos sexuales en 2008, el vínculo se mantuvo estrecho y familiar entre 2009 y 2011.
Los correos detallan invitaciones a Epstein para asistir a cenas privadas en el Palacio de Buckingham y el Palacio de St. James poco después de que este cumpliera su condena en Florida.
En agosto de 2010, una cuenta atribuida al entonces Duque de York aceptó la propuesta de Epstein de conocer a una joven rusa, solicitando activamente más información sobre ella.
La exesposa de Andrés también aparece en la correspondencia, refiriéndose a Epstein como «el hermano que siempre deseó» y coordinando estrategias para intentar limpiar la imagen pública del financiero.
Evidencia fotográfica «embarazosa»
La filtración ha incluido imágenes inéditas que medios como Sky News han calificado de «reveladoras». En una de ellas, se observa a Mountbatten-Windsor en una actitud informal y comprometida con una mujer en el suelo, mirando fijamente a la cámara, lo que agrava la percepción de normalidad y cercanía que existía en el círculo íntimo de Epstein.
Efecto dominó: Richard Branson bajo el foco
Los documentos no solo afectan a la realeza. El fundador de Virgin, Richard Branson, también figura en los archivos con intercambios fechados en 2013.
Correos muestran que Epstein visitó Necker Island (isla privada de Branson), donde el empresario bromeaba sobre el «harén» que acompañaba al financiero.
Se revela que Branson sugirió que figuras como Bill Gates podrían ayudar a rehabilitar la reputación de Epstein, aunque portavoces actuales de Virgin aseguran que el empresario desconocía la magnitud real de los crímenes en aquel momento.
Crisis en la Casa Real
La prensa británica ha reaccionado con dureza, situando nuevamente a Andrés en las portadas. La contradicción entre su «relato de ruptura» y la evidencia de una coordinación logística y personal fluida ha generado un «desgaste reputacional» sin precedentes para la corona, justo cuando la institución intenta proyectar una imagen de modernidad y transparencia.
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