Una reciente decisión judicial en Illinois marca un triunfo significativo para los inmigrantes y las políticas de «ciudad santuario» en Estados Unidos. Una jueza federal desestimó una demanda impulsada por la Administración Trump, que buscaba obligar al estado a cooperar más estrechamente con las autoridades migratorias federales. Este fallo refuerza la autonomía de Illinois en la implementación de sus leyes que limitan la colaboración local con agentes federales de inmigración.
La Demanda de Trump y la Defensa de Illinois
La demanda, presentada en febrero bajo la dirección de la entonces fiscal general Pam Bondi, argumentaba que las leyes de santuario de Illinois «frustraban» los esfuerzos federales para hacer cumplir las leyes de inmigración. Se alegaba que estas políticas restringían la capacidad de los gobiernos locales para compartir información migratoria con funcionarios federales y, por ende, impedían la identificación de personas sujetas a procesos de deportación.
Es importante destacar que Chicago, parte central de este caso, ha operado como «ciudad santuario» por décadas, incluso fortaleciendo sus leyes en 2017, durante el primer mandato de Trump.
El Fallo de la Jueza Federal Lindsay C. Jenkins
La jueza federal Lindsay C. Jenkins, designada por el presidente Joe Biden, accedió a la petición de los demandados para desestimar el caso. Su decisión clave radica en que Estados Unidos no tenía la legitimidad para demandar a Illinois por sus políticas de santuario.
En un detallado documento de 64 páginas, la jueza Jenkins explicó que las leyes de Illinois están protegidas por la Décima Enmienda de la Constitución. Esta enmienda garantiza a los estados autonomía sobre los poderes no explícitamente asignados al Gobierno federal. Permitir la solicitud del Departamento de Justicia de Trump, argumentó Jenkins, habría sido equivalente a «eludir la Décima Enmienda» y permitir que el Gobierno federal ejerciera un control directo sobre los estados, algo prohibido por la Constitución.
Reacciones al Fallo y el Impacto Local
La sentencia fue recibida con satisfacción. El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, expresó su agrado con la decisión, reiterando que la ciudad es más segura cuando sus fuerzas policiales se enfocan en las necesidades de sus habitantes, sin implicarse en tareas migratorias federales. Este fallo sienta un precedente importante para la defensa de las políticas de «ciudad santuario» en Estados Unidos.
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