En una presentación de 14 minutos, Bad Bunny convirtió el escenario del Super Bowl LX en un manifiesto sobre las raíces, la diáspora y la resiliencia.
De la plantación a la urbe: El viaje del «Jíbaro»
El espectáculo inició con una potente declaración de principios: Benito recorriendo un cañaveral junto a campesinos que portaban la pava (sombrero típico puertorriqueño). Este contraste evolucionó hacia un vibrante ecosistema urbano donde el dominó, los carritos de piraguas y el boxeo tomaron el protagonismo.
El misterio del número 64 y el tributo a la familia
El cantante generó debate al vestir un jersey blanco con el apellido de su madre y el número 64. La teoría más sólida apunta a una referencia al 64º Congreso, que otorgó la ciudadanía a los puertorriqueños en 1917.
Momentos clave: Salsa, nostalgia y activismo
El Show del Medio Tiempo estuvo plagado de detalles que solo el ojo entrenado pudo captar:
- Gaga en clave caribeña: Lady Gaga sorprendió al mundo interpretando «Die with a Smile» a ritmo de salsa, recreando una boda latina con todo y el tradicional niño dormido sobre las sillas unidas.
- Toñita’s y la Diáspora: El segmento de «Nuevayol» incluyó un emotivo saludo a María Antonia Cay, dueña del legendario club social Toñita’s en Nueva York, bastión de la comunidad boricua.
- Simbolismo Crítico: Desde los postes de luz soltando chispas (referencia a la crisis eléctrica de la isla) hasta el uso de la bandera con el triángulo azul claro, el mensaje de una «Puerto Rico libre» estuvo presente en cada rincón del Levi’s Stadium.
Un cierre panamericano
Bad Bunny concluyó su actuación rodeado de las banderas de todos los países de América, transformando un evento netamente estadounidense en una plataforma de fraternidad continental.
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