Al cumplirse un mes del devastador doblete sísmico del 24 de junio, el balance oficial registra 5.398 personas fallecidas y 16.740 heridos. El estado de La Guaira se mantiene como la “zona cero” de la catástrofe, acumulando la mayor destrucción material junto a Caracas y otras entidades del centro-norte del país.
Y mientras docenas de personas buscan entre los escombros los restos de sus seres queridos, el gobierno aún no ofrece cifras oficiales sobre el renglón de “desaparecidos”. Por su parte, plataformas ciudadanas contabilizan más de 29.000 reportes de personas sin localizar y proyecciones de la ONU advierten que la cifra real podría ser mayor.
La tragedia en cifras
Damnificados y refugios: Al menos 23.335 personas permanecen desplazadas en 107 campamentos transitorios, debido a la pérdida de sus hogares.
Viviendas y edificios: Se reportan 856 edificios afectados de forma estructural y 190 colapsados por completo.
Impacto económico: Las estimaciones iniciales de daños físicos directos del Banco Mundial rondan los 19.500 millones de dólares.
Reconstrucción: El gobierno nacional inició la entrega de viviendas sociales en Caracas y promete unas 4.000 soluciones habitacionales para lo que resta del año.
Labores en la zona cero: Continúan las tareas de remoción de escombros y búsqueda de desaparecidos en La Guaira con apoyo internacional.
Mantener la oración
Al cumplirse un mes de los devastadores terremotos que afectaron a diversas regiones del país, el Arzobispo de Valencia y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), Monseñor Jesús González de Zárate Salas, dirigió un mensaje a toda la feligresía y colectividad carabobeña, para hacer un llamado a la oración perseverante y a la acción solidaria sostenida en favor de las víctimas.
Durante un video difundido por las redes oficiales de la Arquidiócesis de Valencia, el prelado exhortó a las comunidades parroquiales, movimientos apostólicos e instituciones a intensificar las plegarias por el eterno descanso de las personas fallecidas, la pronta recuperación de los heridos y el consuelo de las miles de familias que sufren la pérdida de sus seres queridos, viviendas y medios de subsistencia.
Seguir adelante
Lo que sería un día feriado en Venezuela, poco después de las 6 de la tarde de este 24 de junio de 2026 se convirtió en la peor tragedia de nuestra vida contemporánea.
Con el asombro y la incredulidad de un hecho tan devastador, este doble terremoto de magnitud 7.2 y 7.5, con apenas medio minuto de diferencia, les cambió la existencia a millones de personas.
Aunque geográficamente el impacto se ubicó en el centro del país, el dolor y la aflicción recorrió cada uno de los corazones de los venezolanos fuera y dentro del Venezuela. Asimismo, millones de personas en el mundo se hicieron solidarios con nuestro dolor y han contribuido a socorrer a nuestros connacionales con ayuda de todo tipo.
En este mes, que pareciera ser una pesadilla interminable, la fe y la esperanza se mantienen en muchos de aquellos que lograron “sortear la tragedia” que los golpeó de frente. El resto, los acompañamos de corazón, con oraciones, entregando alguna ayuda material y con buenos deseos. Confiamos en que la Sabiduría Divina nos encamine hacia una nueva oportunidad de vida y, como una gran familia, salgamos adelante reconstruyéndonos tanto por fuera como por dentro.






