En el marco de las festividades de la Navidad 2025, el presidente de la República, Nicolás Maduro, dirigió un emotivo mensaje a la nación, centrando su discurso en la resiliencia del pueblo venezolano y en lo que definió como una etapa de florecimiento espiritual y social para el país.
Identidad, fe y empoderamiento popular
Desde los sectores populares de Caracas, el mandatario reflexionó sobre la identidad venezolana, vinculando la historia patria con la fe religiosa y el fortalecimiento de las organizaciones comunitarias.
Maduro afirmó que la población ha sido bendecida con un «alma buena», capaz de superar adversidades. «Dios siempre ha estado a nuestro lado; sus pruebas nos han convertido en mejores personas y en un mejor país», aseguró con optimismo.
El mandatario exaltó el legado del San José Gregorio Hernández y Santa Carmen Rendiles, comparando su obra con la labor diaria de las comunidades. Asimismo, destacó la fortalecida conciencia y dignidad de los ciudadanos, quienes ahora protagonizan y narran su propia historia.
El simbolismo del Niño Jesús y la Paz
Haciendo alusión directa a la fecha, el presidente comparó la verdad y el optimismo del pueblo con la pureza del nacimiento en Belén, subrayando que la identidad nacional es una «bendición que nos ofrece la vida».
«Deseo que esta noche nuestro Señor Jesucristo toque tu puerta, la abras y recibas sus bendiciones eternas. ¡Feliz Navidad! ¡Viva la Paz! ¡Viva la Vida!», expresó el mandatario para cerrar su alocución.
Con este mensaje, el Ejecutivo busca consolidar un clima de armonía nacional, proyectando el año 2026 como una continuación de este proceso de recuperación y consolidación de la paz social.
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