En un hito para la industria tecnológica nacional, Venezuela ha comenzado el ensamblaje de sus primeros puntos de venta. Gracias a una alianza estratégica entre Industrias Canaima y la firma TopWise, el país ha logrado establecer una línea de producción que ya genera 500 unidades diarias, reduciendo la dependencia de proveedores extranjeros y optimizando los costos para el sector comercial.
Innovación en el catálogo de dispositivos
La planta nacional, bajo la supervisión del Ministerio de Ciencia y Tecnología, ha comenzado el montaje de tres modelos diseñados para adaptarse a las distintas realidades del mercado venezolano:
- T1 Pro: El equipo de gama alta que incluye conectividad 5G, pantalla táctil de alta resolución, impresora fiscal integrada y sensores de proximidad para pagos sin contacto (contactless).
- M3P: Una versión más compacta que mantiene las ventajas del 5G y la impresora fiscal, ideal para comercios con espacio limitado que no quieren sacrificar potencia.
- M3: Un dispositivo versátil y simplificado, sin impresora fiscal, enfocado especialmente en emprendedores, pequeñas empresas y el sector del comercio informal.
Impacto en el ecosistema económico
El director de producción de Industrias Canaima, Ing. Roger Castellano, subrayó que este avance no es solo técnico, sino estratégico. Al ensamblar los equipos en territorio nacional, se logra:
- Sustitución de importaciones: Se frena la salida de divisas al fabricar localmente tecnología que antes se compraba íntegramente en el exterior.
- Costos accesibles: La producción local permite ofrecer precios más competitivos para que los comerciantes puedan modernizar sus métodos de cobro.
- Independencia Tecnológica: Se garantiza el soporte técnico y la actualización de los equipos con mano de obra venezolana.
Hacia un 2026 de expansión productiva
Laura Silva, representante comercial de TopWise, enfatizó que esta iniciativa representa un «antes y un después» en los medios de pago del país. La meta para el próximo año es consolidar la distribución nacional de estos equipos, asegurando que la tecnología financiera llegue a todos los rincones del territorio.
Este proyecto, que retoma los planes de industrialización electrónica iniciados hace más de una década, se perfila como un motor clave para dinamizar las transacciones digitales en el país durante el ciclo económico de 2026.
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