Este sábado 27 de junio y lo que va del domingo 28, unas 20 réplicas de los dos terremotos de esta semana se sintieron en gran parte del territorio nacional, especialmente en el centro del país. El movimiento más fuerte registrado fue de 5.0 de magnitud. También se reportaron otros de menor envergadura, que fueron de entre 2.1 y 4.3, reflejó la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).
Es importante destacar que aunque en Venezuela no estamos acostumbrados a lidiar con situaciones tan estresantes como la vivida desde mediados de esta semana, las autoridades siguen haciendo llamados a la calma y al resguardo personal, mientras el suelo “vuelve a la normalidad”.
Los reportes de este sábado dieron cuenta de las múltiples réplicas y desde la madrugada de este domingo también se sintieron varias. Los epicentros estuvieron ubicados mayormente en las cercanías de Naiguatá, San Felipe, Boca de Aroa, al oeste de La Guaira, al sur de San Carlos, Guarenas, entre otros lugares, con amplia repercusión en estados como Carabobo, Aragua y Yaracuy.
Continuarán las réplicas
Expertos en geología han reiterado en que después de un gran movimiento telúrico, “la tierra sigue temblando”, y es que las réplicas ocurren porque la corteza terrestre necesita reacomodarse y liberar la energía restante tras la ruptura principal de un terremoto.
El ajuste de las placas tectónicas que se desplazaron con el evento de mayor magnitud, es natural: se da un africción extrema, puesto que las placas tectónicas no se deslizan suavemente; se traban debido a la fricción mientras acumulan presión.
La explicación al respecto es que cuando la roca finalmente se rompe o desliza, se produce el terremoto principal (sismo principal) y esta ruptura masiva libera mucha energía, pero también transfiere nueva presión a las secciones de la falla que están justo al lado.
Las citadas rocas, en estas nuevas zonas tensionadas, se rompen o acomodan gradualmente, generando sismos más pequeños (réplicas) hasta que la falla vuelve a un estado de equilibrio estable.
Mientras nuestro suelo vuelve a la anormalidad, es natural que se siga sintiendo el reacomodo de las placas, así pues esperemos que su intensidad sea cada vez menor, luego del doblete sísmico del miércoles 24 de junio de 2026, que fue de 7,2 y 7,5 en la escala de magnitud de momento (Mw).
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