Un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos bloqueó la política del gobierno de Donald Trump que permitía realizar deportaciones rápidas de migrantes indocumentados a terceros países sin previo aviso.
El fallo unánime, emitido por un panel de tres jueces del Primer Tribunal de Apelaciones, determinó que las autoridades migratorias deben notificar de manera efectiva y con la debida antelación a las personas el destino al que serán enviadas.
Esta medida busca garantizar que los afectados tengan una oportunidad real de manifestar sus temores de persecución o tortura antes de ser expulsados a una nación que no es la suya.
El Congreso ha establecido como política de Estados Unidos no deportar a personas a países donde sus vidas correrían peligro o donde podrían ser sometidas a tortura.
«El derecho de una persona a impugnar su expulsión a un país basándose en el temor a la persecución en ese país significa poco si no recibe aviso previo del destino previsto para su expulsión y una oportunidad significativa para impugnar ese destino», escribió el juez Seth Aframe en nombre del panel unánime de este tribunal de apelaciones.
Combate a la inmigración ilegal
La política del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) «negaría acceso a esa protección a una amplia franja de no ciudadanos que son enviados a terceros países sin aviso de su destino», señaló el juez.
Las deportaciones forman parte de la controvertida campaña de combate a la inmigración ilegal del presidente Donald Trump, reseñó DW.
Estados Unidos ha deportado a más de 23.000 inmigrantes a terceros países bajo la administración de Donald Trump, superando los 19.000 casos documentados hasta junio de 2026 según análisis del USCRI y rebasando los 23.000 envíos globales desde enero de 2025 hacia al menos 26 o 25 países de destino.
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