El idilio político entre la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y el presidente estadounidense, Donald Trump, atraviesa un delicado momento. Con la guerra en Irán y las críticas de Trump al Papa como telón de fondo, unas declaraciones de Trump a Il Corriere della Sera en las que carga contra la dirigente italiana han roto el tono de sintonía que ambos habían mantenido hasta ahora.
“¿A los italianos os gusta que vuestra presidenta no esté haciendo nada para conseguir petróleo? ¿Le gusta a la gente? No me lo puedo imaginar. Me sorprende mucho. Pensaba que [Meloni] tenía valor, pero me equivoqué”, ha dicho el mandatario estadounidense en conversación telefónica con el diario italiano. También aseguró que no ha tratado el conflicto iraní en privado con la líder italiana, y ha criticado su decisión de no entrar en la guerra.
“Simplemente dice que Italia no quiere verse involucrada. Aunque Italia obtenga su petróleo de allí, aunque Estados Unidos sea muy importante para Italia… No cree que Italia deba verse involucrada. Cree que Estados Unidos debería hacer el trabajo por ella”, protestó Trump.
Trump reprocha además a Meloni que el lunes calificara de “inaceptables” sus comentarios descalificativos sobre el Papa León XIV por los llamamientos del Pontífice a la paz. “Es ella la que es inaceptable, porque no le importa que Irán tenga un arma nuclear y pueda hacer saltar Italia por los aires en dos minutos si tiene la oportunidad”, afirmó.
El presidente estadounidense Trump sostiene que no habla “desde hace mucho tiempo” con su homóloga italiana. “Porque no quiere ayudarnos con la OTAN, no quiere ayudarnos a deshacernos de las armas nucleares”, prosigue. Y concluye así: “Es muy diferente de lo que pensaba. Ya no es la misma persona”.
El impasse de Meloni con Trump llega en un momento en el que la premier italiana está recalibrando sus alianzas internacionales en el último año de su legislatura, en un contexto político global complejo, marcado por el conflicto en Oriente Próximo y el revés electoral sufrido en el reciente referéndum en Italia sobre la Justicia, que le ha hecho constatar su pérdida de apoyos en el electorado y ha abierto para ella uno de los periodos de mayor debilidad de su mandato.
Para Meloni, su cercanía con Donald Trump, se consideraba como un activo político, pero ahora se ha convertido, después de las últimas intervenciones del presidente estadounidense en Irán, en una amistad tóxica de evolución imprevisible. Las insólitas descalificaciones de Trump hacia el papa León XIV solo han empeorado el panorama.
Meloni se desmarcó de esos comentarios ofensivos de Trump, después de que la oposición italiana la criticara por haber tardado horas en condenar abiertamente las descalificaciones, que sí tildó de “inaceptables” el lunes por la tarde.
“Cuando no se está de acuerdo con un aliado, hay que decirlo. No me sentiría cómoda en una sociedad en la que los líderes religiosos hicieran lo que dicen los líderes políticos. Las palabras de Trump son inaceptables; he expresado mi solidaridad con el Papa”, ha reiterado Meloni este martes, poco antes de conocerse las críticas incendiarias del presidente estadounidense hacia ella.
Choque con Israel
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Las declaraciones de Trump contra Meloni, que suponen un choque inédito en las relaciones bilaterales, llegan poco después de que la primera ministra italiana anunciara que su Gobierno no renovará de forma automática el acuerdo de cooperación militar con Israel en materia de Defensa, debido a la situación en Oriente Próximo.
“Teniendo en cuenta la situación actual, el Ejecutivo ha decidido suspender la renovación automática del acuerdo de defensa con Israel”, dijo Meloni en declaraciones a los medios a su llegada a una feria vinícola este martes.
El acuerdo en cuestión se firmó por primera vez en 2005 y hasta ahora se renovaba automáticamente cada cinco años. Su prórroga estaba fijada para el 13 de abril, pero de momento ha quedado en el aire. Este pacto buscaba impulsar las relaciones comerciales y el intercambio de material militar entre Italia e Israel, especialmente en el ámbito de la defensa, además de promover la investigación y el desarrollo militar conjunto. Su suspensión representa un gesto político de Meloni ante los continuos bombardeos del ejército israelí en Líbano, operaciones que Italia ya había condenado.
Dentro de la Unión Europea, Italia es percibida como uno de los países más alineados con Washington y como uno de los menos críticos con Netanyahu. Sin embargo, su relación con Israel atraviesa en estos momentos sus horas más bajas de los últimos años.
El lunes, el Ministerio de Exteriores israelí convocó al embajador italiano en Tel Aviv, Luca Ferrari, en señal de protesta y para exigir explicaciones sobre unas declaraciones del titular de Exteriores italiano, Antonio Tajani. Durante una visita a Beirut ese día, Tajani había condenado la ofensiva del ejército israelí que desde el 2 de marzo han causado más de 2.000 víctimas mortales en Líbano, y denunció los “ataques inaceptables de Israel contra la población civil”.
Apenas unos días antes, el 8 de abril, se había producido un incidente similar, pero en sentido inverso: entonces fue el propio Tajani quien convocó al embajador israelí en Roma tras un suceso ocurrido en el sur de Líbano: los soldados israelíes efectuaron disparos de advertencia cerca de un grupo de cascos azules italianos de la misión de la ONU en Líbano (UNIFIL), y uno de los proyectiles cayó a apenas un metro de distancia de uno de los militares italianos desplegados en la zona.
En Italia, la oposición llevaba tiempo reclamando la cancelación del acuerdo militar con Israel, pero hasta el último momento, el Gobierno de Giorgia Meloni había defendido la alianza entre los dos países.
Con información de El País



