Una fatal tragedia en Tenerife ha conmocionado a la comunidad de emigrantes venezolanos en las Islas Canarias, ya que una pareja de venezolanos falleció en accidentes viales con 17 horas de diferencia: Orimar, de 34 años, y su pareja Adrián, de 28, perdieron la vida en accidentes de tránsito casi simultáneos ocurridos entre el viernes y el sábado pasado en el sur de la isla, dejando una estela de dolor entre sus familiares y el club de motociclistas al que pertenecían.
Pareja de venezolanos falleció en accidentes con 17 horas de diferencia en Tenerife
El ciclo de la tragedia comenzó la tarde del viernes 26 de diciembre. Orimar, quien llegó a España a los 9 años y era auxiliar de veterinaria, colisionó su motocicleta contra un autobús en una autopista del sur de Tenerife. El impacto fue letal, segando la vida de la joven de manera instantánea a las 6:00 p.m.
Apenas 17 horas después, el sábado 27 a las 11:36 a.m., el destino alcanzó a Adrián. El joven mecánico y criador de halcones se dirigía a la residencia de su novia con una misión específica: alimentar a los tres gatos y al perro de Orimar, que permanecían solos tras el accidente. Sin embargo, en la carretera TF-65, un conductor bajo los efectos del alcohol y las drogas ignoró una señal de tránsito y lo arrolló mortalmente.
Un responsable con antecedentes
El autor del atropello que acabó con la vida de Adrián es un ciudadano español de 63 años. Tras las pruebas de rigor, las autoridades confirmaron que el sujeto conducía con niveles positivos de estupefacientes y alcohol.
Se conoció que el conductor posee un historial delictivo previo, con varias imputaciones por manejar en estado de ebriedad.
El hombre se encuentra actualmente bajo custodia policial y enfrentará cargos por homicidio por imprudencia grave.
Unidos por la pasión y el origen
Orimar y Adrián compartían mucho más que su nacionalidad venezolana y su ascendencia canaria. Ambos eran entusiastas defensores de los animales y apasionados de las motocicletas, afición que los llevó a conocerse hace dos años durante una de las tantas rutas que realizaban con su club de motorizados.
Sus allegados han desmentido cualquier teoría sobre una decisión deliberada de Adrián de seguir los pasos de su pareja, enfatizando que su muerte ocurrió de forma accidental mientras intentaba cuidar el legado más querido de Orimar: sus mascotas. La pérdida de esta joven pareja, que emigró en busca de un futuro mejor, ha dejado un profundo vacío en la zona sur de Tenerife, donde eran ampliamente conocidos por su carisma y espíritu de servicio.
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