Tras el reciente archivo de la causa contra Julio Iglesias en España por falta de jurisdicción, han salido a la luz detalles de las declaraciones de una de las principales denunciantes. La mujer, de nacionalidad venezolana e identificada bajo el pseudónimo de «Laura», relató a través de una investigación conjunta de elDiario.es y Univisión las situaciones de hostigamiento y acoso que habría enfrentado mientras trabajaba para el artista en su residencia de Punta Cana.
Un ambiente laboral bajo coacción
La profesional, que contaba con 28 años al momento de ser contratada en 2021, describió un entorno de trabajo marcado por el miedo y la presión psicológica. Según su testimonio, la dinámica en la mansión se alejaba de lo profesional para convertirse en un sistema de órdenes arbitrarias donde el rechazo a las peticiones del cantante resultaba en agresiones verbales.
Laura detalló episodios de extrema incomodidad, como peticiones explícitas para exhibir su cuerpo frente a otros empleados e invitados, bajo una narrativa de supuesta «normalidad» y «ambiente familiar».
El relato incluye acusaciones de tocamientos no consentidos, intentos de actos sexuales forzados y propuestas recurrentes de encuentros grupales, los cuales ella asegura haber rechazado sistemáticamente.
La denunciante afirmó que, al negarse a participar en las peticiones del artista, era objeto de insultos y maltrato físico leve, como golpes en las extremidades.
El peso del poder frente a la víctima
La fisioterapeuta explicó que permaneció en el cargo durante más de cinco meses por temor a perder su fuente de ingresos y por la dificultad de enfrentar a una figura de alcance mundial. «Acepté tantos abusos por no perder el trabajo», confesó, señalando la profunda desigualdad de condiciones entre un empleado y una figura de gran poder económico.
Pese a que la justicia española ha desestimado el caso por haber ocurrido los hechos en el extranjero (República Dominicana y Bahamas), el testimonio de la mujer busca exponer lo que ella califica como una «realidad oculta» tras la fama del cantante de 82 años. Laura concluyó su intervención cuestionando que el reconocimiento público de una figura internacional sirva, en ocasiones, como escudo ante conductas que vulneran la integridad de sus trabajadores.
Con Información de Actualidad RT
Leer más:



