El Nobel de la Paz 2026…
…El Premio Nobel de la Paz 2026 fue otorgado a la destacada jurista y activista sudafricana Navanethem «Navi» Pillay. El otorgamiento del galardón fue anunciado el 9 de octubre de 2026 por el Comité Noruego del Nobel en Oslo. En el 125º aniversario de la creación del premio, el presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes quiso “recordarle al mundo que el estado de derecho, nacional e internacional, sustenta el sistema que hemos establecido para garantizar la paz y resolver los conflictos de manera no violenta. La paz requiere de justicia”, dijo. La victoria de Pillay es considerada además como un rechazo a las violaciones al derecho internacional por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aspiraba nuevamente a recibir el Nobel este año y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Ambos habían rechazado las conclusiones de la comisión de la ONU que Pillay encabezó sobre Gaza determinando que se estaba cometiendo un genocidio. Ambos también han arremetido contra la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional (CPI), donde la ahora laureada se ha desempeñado como magistrada. Horas después de que se diera a conocer a la ganadora del Nobel de la Paz 2026, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció nuevas sanciones contra la CPI —donde como anotamos Pillay se desempeñó como jueza— como parte de una campaña para desmantelar la institución. Navi Pillay comenzó su carrera jurídica desafiando al régimen del apartheid en Sudáfrica, representando a activistas y opositores políticos como Nelson Mandela, además de ser una de las primeras mujeres no blancas en abrir su propio bufete de abogados en el país. La ganadora del Nobel de la Paz 2026 se desempeñó como jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde ayudó a sentar el precedente de que la violación y la violencia sexual sistemática pueden constituir actos de genocidio. Ejerció como Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) entre 2008 y 2014, y fue jueza de la Corte Penal Internacional (CPI) durante sus años formativos, ejerciendo su mandato entre 2003 y agosto de 2008. El pasado 12 de octubre de 2026, apenas tres días después de ser galardonada con el Nobel, Navi Pillay realizó una visita oficial a la sede de la CPI en La Haya. Allí se reunió con la actual presidenta del tribunal, Tomoko Akane, para manifestar su total apoyo al personal de la institución ante las sanciones financieras contra la CPI impuestas por el gobierno de Trump. Desde Oslo, Pillay calificó estas medidas coercitivas contra los jueces como algo «inaudito e inaceptable», reafirmando que la defensa de la Corte Penal Internacional sigue siendo una prioridad absoluta para ella. Pillay envió un duro mensaje a Trump, quien ha codiciado el premio Nobel de la Paz durante años, calificando los ataques de Washington contra la CPI como “completamente ilegales”, además de “negativos y crueles”. “Los jefes de Estado tienen una responsabilidad en particular de explicar los principios, y el principio es que se respeta la ley, se respeta el derecho internacional”, sostuvo. Pillay hizo un llamado a las naciones para defender el tribunal y, de manera más amplia, el orden jurídico internacional, y afirmó que le gustaría ver “acción colectiva, no sólo palabras” del resto del mundo. Por cierto, y a propósito del merecido Nobel, la anterior ganadora del galardón, María Corina Machado, se abstuvo de felicitar a Pillay, rompiendo una tradición entre los ganadores del Nobel de la Paz. Donald Trump por su parte, y a quien Machado en un gesto que muchos han considerado indigno entregó la medalla de su Nobel el año pasado, arremetió contra Pillay afirmando que «nadie sabe nada de ella» y acusándola de «odiar a Israel», mientras volvió a reprochar al Comité Noruego por lo haberle concedido el galardón a él tras atribuirse el mérito de «haber resuelto ocho guerras”. “Esta es la mujer que ha recibido el Nobel de la Paz sobre Estados Unidos y cuyo representante, yo, ha resuelto ocho guerras y muchas otras cosas. ¡No sé nada de esta mujer, y tampoco lo sabe nadie más! De hecho, que yo sepa, nadie ha oído hablar de ella más allá del hecho de que, evidentemente, odia a Israel. No sé qué ha hecho esta mujer. Yo he resuelto ocho guerras», dijo Trump en una extensa publicación en sus redes sociales. El premio «ha quedado desacreditado para siempre por un puñado de ideólogos radicales que son antidemocráticos y, en realidad, enemigos de la civilización», y lo consideró «corrupto» agrego visiblemente molesto el estadounidense…
Los Nobel de la Paz inmerecidos…
…A lo largo de la historia, varios ganadores del Premio Nobel de la Paz han generado polémicas, críticas públicas y hasta la renuncia de miembros del comité debido al historial de los galardonados o al contexto político del momento. Muchas personas han criticado el otorgamiento de esos premios calificándolos como inmerecidos. Quizá el más cuestionado de todos haya sido el Nobel de la Paz otorgado al secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, en 1973, junto al negociador vietnamita Le Duc Tho (quien lo rechazó) por los acuerdos para poner fin a la guerra de Vietnam. El premio al estadounidense generó un escándalo internacional y la dimisión de dos miembros del comité, debido al papel de Kissinger en los bombardeos secretos en Camboya y su apoyo a golpes de Estado en América Latina, especialmente el cruento golpe de estado contra Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973, en el que murió el presidente chileno y miles de sus compatriotas desaparecidos y asesinados por el dictador Augusto Pinochet. También fueron criticados los premios entregados a Yasser Arafat, Shimon Peres y Yitzhak Rabin, galardonados en 1994 por los Acuerdos de Oslo entre israelíes y palestinos de 1993. La inclusión de Arafat, jefe de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y visto por algunos como un exlíder terrorista, y los antecedentes de Shimon Peres (vinculado al programa nuclear israelí) provocaron duras críticas. Aung San Suu Kyi, ganadora del Nobel de la Paz por su lucha pacífica contra la dictadura militar en Birmania en 1991, fue cuestionada años más tarde por su silencio y pasividad ante la persecución, limpieza étnica y genocidio contra la minoría musulmana rohingya. El presidente Barack Obama recibió el premio en octubre de 2009, apenas nueve meses después de asumir la presidencia de Estados Unidos. Las críticas se centraron en que fue un galardón prematuro, otorgado a un mandatario que mantenía tropas en guerras activas en Irak y Afganistán. El Primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed Ali premiado por sus acuerdos de paz con Eritrea en 2020 fue cuestionado poco tiempo después, cuando su gobierno desató y lideró un sangriento conflicto armado interno en la región de Tigray. Y por supuesto que no podemos dejar de mencionar el caso de María Corina Machado, quien recibió el Nobel de la Paz el año pasado por su “liderazgo democrático y unificador frente al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela”. Su designación generó una fuerte división política debido a sus posturas a favor de una intervención armada de Estados Unidos en Venezuela, su apoyo a la imposición de devastadoras sanciones a su propio país y su silencio ante el Genocidio en Gaza y la represión a los inmigrantes venezolanos en EE.UU. A comienzos de 2026, Machado entregó su medalla del Premio Nobel de la Paz a Donald Trump en la Casa Blanca, lo que generó un fuerte rechazo e indignación en Noruega y obligó al Instituto Nobel Noruego a recordar que los premios no pueden transferirse ni asignarse a terceros según sus normas. Pero ya antes de la entrega del galardón, al que María Corina Machado no asistió, haciéndose representar por su hija, el histórico Consejo Noruego de la Paz, que agrupa a 19 organizaciones pacifistas de Noruega, tomó la drástica decisión de cancelar la tradicional procesión de antorchas en Oslo en señal de protesta por la profunda politización del premio. Académicos y analistas internacionales, intelectuales latinoamericanos y analistas europeos señalaron igualmente que la trayectoria de Machado contradecía directamente el testamento de Alfred Nobel sobre la promoción de la paz y el desarme, a la vez que citaron sus afinidades políticas internacionales, citando su repudiado respaldo a Benjamín Netanyahu, calificado como un apoyo a las acciones genocidas de Israel en Gaza. Adolfo Pérez Esquivel, ganador del Premio Nobel de la Paz en 1980, envió, luego de anunciarse el galardón, una carta abierta a María Corina Machado titulada «De Nobel a Nobel», en la cual cuestionó severamente su postura ideológica y la legitimidad de sus métodos para resolver el conflicto venezolano. En su misiva, Pérez Esquivel arremetió directamente contra la líder opositora y le reclamó de forma tajante: “¿Por qué llamaste a EE.UU. para que invada Venezuela?” y manifestó su preocupación de que ella decidiera dedicarle el galardón a Donald Trump (el agresor de su propio país) en lugar de dedicárselo al pueblo de Venezuela. Para cerrar, Pérez Esquivel instó a Machado a reflexionar sobre si estaba actuando como una pieza más del colonialismo estadounidense y le aconsejó abandonar la vía de la confrontación interna, pidiéndole que «vacíe el cántaro de la violencia» y abra su mente y corazón a la paz, la unidad y el encuentro de su pueblo. Pero Machado, aun después de recibir el que muchos consideran un inmerecido Nobel de la Paz, se mantiene lamentablemente en una línea de confrontación radical contra el gobierno de Delcy Rodríguez, contra el progresismo, el socialismo, y los gobiernos que lo representan como el de Pedro Sánchez en España, el de Lula en Brasil o el de Claudia Sheinbaum en México. El Comité Noruego del Nobel ha otorgado en múltiples ocasiones el galardón a opositores y disidentes políticos que mantuvieron posturas firmes, desafiantes y sin concesiones frente a regímenes autoritarios, como Nelson Mandela, Lech Wałęsa, Aung San Suu Kyi o, más recientemente, la activista iraní Narges Mohammadi, pero casi todos ellos, sobre todo Mandela, terminaron por entender que el odio, la retórica polarizante y la confrontación ideológica extrema chocaban con los principios de tolerancia, resolución pacífica y mediación que promueve el espíritu del Premio Nobel de la Paz. Mucha gente se pregunta si María Corina Machado, podrá entender eso…
Nicolás Maduro y Cilia Flores se declararon no culpables de los nuevos cargos en su contra…
…Nicolás Maduro y Cilia Flores, comparecieron este jueves ante un tribunal de Nueva York y se declararon no culpables de los nuevos cargos por conspiración para cometer actos de tortura. En una nueva acusación formal presentada la semana pasada, los fiscales alegan que, tras asumir la presidencia en 2013, Maduro «autorizó el uso de la tortura contra personas específicas y supervisó un sistema diseñado para emplear la tortura, la detención arbitraria y la violencia como medios de represión contra la oposición política». Las presuntas torturas las habrían sufrido más de una decena de ciudadanos estadounidenses que estuvieron presos en Venezuela mientras Maduro estaba en el poder. Maduro negó los nuevos cargos presentados en su contra y dijo ante el tribunal este jueves que rechazaba las «falsas acusaciones y los falsos testimonios» que los sustentan. «Rechazo este documento por completo», afirmó Maduro en español. El gobierno de Estados Unidos acusó inicialmente a Maduro de narcoterrorismo, tráfico de drogas y delitos relacionados con armas, antes de añadir nuevos cargos contra él y su esposa Cilia Flores la semana pasada. El juez federal Alvin Hellerstein, quien lleva el caso programó una audiencia para el 17 de noviembre de 2026 en la corte federal de Manhattan (Nueva York) para debatir la petición de la defensa sobre la inmunidad soberana de Nicolás Maduro. El abogado defensor de Maduro, Barry Pollack, presentó el argumento de su inmunidad como jefe de Estado, a lo cual la Fiscalía de EE. UU. se ha opuesto formalmente. El Departamento de Estado ya fijó su postura oficial sobre ese asunto. A principios de octubre, la Fiscalía estadounidense presentó un memorando formal respaldado por el Departamento de Estado, en el que ratificó que Estados Unidos no reconoce a Nicolás Maduro como jefe de Estado de Venezuela desde 2019. Tanto la Fiscalía como el Departamento de Estado sostienen que, al no ser reconocido como mandatario legítimo tras los comicios de 2018, Maduro carece por completo del beneficio de la inmunidad soberana. Los abogados de la defensa argumentan que la inmunidad soberana es un derecho internacional objetivo basado en el control real del cargo, independientemente de que Washington haya reconocido diplomáticamente a Maduro como presidente o no. En todo caso, y aunque el Departamento de Estado ya emitió su criterio, en el sistema legal estadounidense corresponde estrictamente al poder judicial (el juez Alvin Hellerstein) evaluar los argumentos escritos de ambas partes para decidir sobre el tema de la inmunidad. En la audiencia programada noviembre el juez Hellerstein deberá analizar formalmente la postura ya fijada por el Departamento de Estado frente a los reclamos de la defensa, y emitir el veredicto legal definitivo que determinará si el juicio penal sigue adelante. De ser así el inicio del juicio principal está fijado para el 1 de junio de 2027…
La Guerra de Trump contra Ilhan Omar…
La «guerra» o escalada de presión política y judicial contra la congresista demócrata por Minnesota, Ilhan Omar ha alcanzado un punto crítico con una investigación penal federal impulsada por la administración de Donald Trump. El lunes 12 de octubre de 2026, agentes de Homeland Security Investigations (HSI) y del Departamento de Justicia realizaron un registro judicial en la vivienda de Omar en Washington D.C., incautando dispositivos electrónicos, notas y su pasaporte. Fuentes cercanas a la investigación y reportes publicados en medios como The Wall Street Journal señalan que el propósito de las pesquisas es recabar elementos para intentar retirarle la ciudadanía estadounidense y abrir un camino hacia una eventual deportación de la parlamentaria. Ilhan Omar es una política estadounidense miembro del Partido Demócrata, que representa al 5.º distrito de Minnesota en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos desde 2019. Es una de las figuras más destacadas de la corriente progresista de su partido (miembro del grupo conocido como The Squad) y es la primera mujer de origen somalí y una de las dos primeras mujeres musulmanas en llegar al Congreso de los EE. UU. Omar, nacida en Mogadiscio (Somalia) en 1982, huyó con su familia de la guerra civil de su país en 1991. Vivió cuatro años en un campo de refugiados en Kenia antes de emigrar legalmente a Estados Unidos en 1995 como refugiada junto a su familia. Pero ahora, la administración de Trump, a través del Departamento de Justicia, investiga si Omar mintió al tramitar sus papeles de naturalización en el año 2000. Trump ha utilizado recurrentemente a Ilhan Omar como el rostro de lo que él critica sobre el sistema migratorio de EE. UU. Durante sus mítines y comparecencias, la ha calificado con términos insultantes y ha atacado de forma generalizada a la comunidad somalí de Minnesota. El xenófobo entorno de Trump también ha pedido que se investiguen supuestas irregularidades en las declaraciones de activos financieros y patrimonio de la congresista y su esposo. Omar ha sido una férrea crítica de las políticas fronterizas de Trump, de su retórica nacionalista y de las políticas guerreristas. Asimismo, la postura de Omar en política internacional y especialmente sus fuertes críticas al gobierno de Israel la han convertido en el blanco preferido de los republicanos. Omar y los demócratas han calificado las acciones del gobierno de Trump como un «ataque político», un acto de intimidación flagrante y un abuso de poder por parte del presidente, asegurando que no lograrán silenciarla. El escaño de Ilhan Omar en la Cámara de Representantes, pese a la ofensiva despiadada en su contra por parte de Trump y sus adláteres, no parece estar en riesgo en las elecciones generales del próximo 3 de noviembre de 2026. El 5.º Distrito de Minnesota (centrado en Minneapolis) es considerado uno de los bastiones demócratas más sólidos de todo el país y en las primarias demócratas celebradas el 11 de agosto de 2026, Omar aplastó a sus oponentes obteniendo el 80.7% de los votos (122,640 papeletas). Pero aun dando por descontado su reelección el próximo mes de noviembre, su permanencia a largo plazo en el Congreso dependerá del desenlace de las investigaciones penales ejecutadas por la administración de Donald Trump. El Homeland Security y el Departamento de Justicia, dirigidos por partidarios incondicionales de Trump podrían retirarle la ciudadanía a Ilhan Omar por supuesto fraude migratorio y en ese caso Omar perdería automáticamente la elegibilidad legal para ocupar un escaño en el Congreso de los Estados Unidos, abriendo un escenario legal y constitucional sin precedentes…



