El Asesinato de Charlie Kirk…
…El asesinato de Charlie Kirk ha dejado al descubierto una peligrosa fractura política en Estados Unidos, atizada desde las más altas esferas del poder. Kirk, de 31 años, firme defensor del derecho a portar armas y de los valores conservadores, crítico abierto de los derechos de las personas transgénero y los migrantes y un firme partidario de Donald Trump, fue el fundador de Turning Point US, una organización que movilizó decenas de miles de jóvenes estudiantes pro republicanos y habría jugado un importante papel en el regreso de Trump a la Casa Blanca este año. El líder de las “juventudes trumpistas” se encontraba el pasado miércoles 10 de septiembre en un foro con alrededor de 3.000 personas, en un patio al aire libre en la Universidad del Valle de Utah (UVU), cuando fue asesinado de un solo disparo en el cuello. Kirk respondía a un estudiante al ser impactado. «¿Sabe usted cuántos estadounidenses transgénero han sido autores de tiroteos masivos en los últimos 10 años?», preguntó un miembro del público. “Demasiados», contestó Kirk. La persona que hizo la pregunta señaló que solo fueron cinco en una década y le preguntó a Kirk cuántos tiroteos masivos había habido en ese tiempo.” ¿Contando la violencia de las bandas o sin contarla?», fue la respuesta de Kirk. Entonces, se oyó un solo disparo. Eran alrededor de las 12:20 del mediodía, hora local. La reacción al abominable crimen no se hizo esperar. Muchos republicanos y demócratas prominentes, entre ellos los expresidentes Joe Biden y Barack Obama, y varios de los posibles candidatos presidenciales para 2028, entre tantos otros, se unieron para condenar el asesinato y pedir una moderación en la retórica. Pero el presidente se tomó la muerte del activista ultraconservador como un asunto personal y prometió responder al asesinato de su aliado Charlie Kirk dando una paliza a los “lunáticos de la izquierda radical”. Inmediatamente las redes sociales se inundaron de mensajes de odio. «La izquierda es el partido del asesinato», escribió Elon Musk, el hombre más rico del planeta, que controla el algoritmo de X. «Es momento para que la administración Trump cierre, corte fondos y persiga cada una de las organizaciones de izquierdas. La izquierda es una amenaza a la seguridad nacional», posteaba Laura Loomer, al igual que Kirk, una influencer trumpista. «La última vez que la izquierda radical orquestó una ola de violencia y terror, J. Edgar Hoover (director del FBI 1924-1972) lo zanjó en pocos años. Es hora, dentro de los límites de la ley, de infiltrar, irrumpir, arrestar y encarcelar a todos aquellos que son responsables de este caos», escribió también Christopher F. Rufo, otra de las figuras influyentes dentro del movimiento conservador. En una vigilia celebrada en el Capitolio estatal de Utah para conmemorar a Kirk, entre la marea de gorros rojos MAGA (Make America Great Again, eslogan utilizado por Trump en su campaña electoral) despuntaba una sudadera negra con el eslogan «White lives Matter» (Las vidas blancas importan), la reedición de los movimientos supremacistas blancos del eslogan Black Lives Matter, entonado durante las protestas por la muerte de George Floyd, un afroamericano cuya muerte durante un arresto policial en Minneapolis, Minnesota, el 25 de mayo de 2020, provocó indignación mundial y una ola de protestas contra la violencia policial y el racismo. Las bases trumpistas, así como el movimiento ultraconservador en su gran espectro, han encontrado en Kirk un mártir político con el que atizar el odio contra la izquierda y todo aquello que tenga relación con el progresismo. Lo mas grave del asunto es que el mismo Trump valida esta visión con su retórica como lo hizo en un discurso grabado el miércoles por la noche desde el Despacho Oval sobre la muerte de Kirk. Una puesta en escena que nunca existió cuando el pasado mes de junio asesinaron a una congresista estatal demócrata de Minnesota en su casa e hirieron gravemente a otro. Una de las primeras palabras que salieron de la boca de Trump en los escasos cuatro minutos de parlamento fue “rabia”. Con el FBI aun buscando el autor del crimen, Trump ya tenía al culpable: «la izquierda radical”. “Durante años, la izquierda radical ha equiparado a americanos maravillosos como Charlie a los nazis y los peores asesinos en serie. Este tipo de retórica es responsable directamente del terrorismo que hemos visto en nuestro país hoy. Mi administración encontrará cada una de estas políticas que han contribuido a esta atrocidad y otros tipos de violencia contra nuestros jueces, agentes del orden y cualquiera que lleve orden a nuestro país», dijo Trump, quien con sus palabras ahonda más en la fractura estadounidense, donde el asesinato de Kirk podría ser utilizado para empujar el país al abismo de la violencia política. A diferencia del expresidente Joe Biden, quien luego del atentado contra Trump en Butler, Pensilvania, en junio de 2024, durante la campaña electoral, llamó a la reconciliación y no señaló culpables, el republicano no ha perdido tiempo para capitalizar la muerte de Kirk. Trump, en un juego peligroso, vuelve a preñar de rabia su retórica alentando a sus seguidores a que levanten el dedo acusador contra el partido demócrata y los progresistas, fracturando todavía más la ya polarizada sociedad estadounidense.
La condena de Bolsonaro…
…El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue condenado el pasado jueves a más de 27 años de prisión por formar parte de una conspiración golpista fallida tras perder las elecciones de 2022, una sentencia considerada histórica en el país más grande de América Latina. Bolsonaro fue declarado culpable de orquestar una vasta conspiración que incluía anular la votación, desmantelar tribunales, otorgar poderes especiales a los militares y asesinar al presidente electo, Luiz Inácio Lula da Silva, indiscutible ganador de las elecciones. Bolsonaro negó haber tramado un golpe o haber planeado el asesinato de Lula y acusó al magistrado del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, de atacarle injustamente a él y a su movimiento derechista. Los abogados de Bolsonaro por su parte, expresaron su “indignación” por el veredicto, calificando la sentencia de “absurdamente excesiva y desproporcionada”, y prometiendo interponer apelaciones tanto en tribunales brasileños como internacionales. La sentencia supone la primera vez que Brasil, país con un largo historial de golpes de Estado, responsabiliza a un dirigente que intentó subvertir su democracia. La condena del expresidente podría agravar también la tensión diplomática entre Brasil y Estados Unidos, que se intensificó después de que el presidente Donald Trump intentara ayudar a Bolsonaro, un aliado, aplicando aranceles y sanciones a Brasil. Tras el veredicto del jueves, Trump dijo que estaba “muy descontento” por la condena de Bolsonaro y el secretario de Estado, Marco Rubio, calificó de injusta la decisión del tribunal, calificándola de persecución política. “Estados Unidos responderá en consecuencia a esta caza de brujas”, dijo Rubio en las redes sociales. El presidente Lula aseguró al respecto que no temía nuevas sanciones estadounidenses y dijo que Brasil estaba preparado para tomar represalias si fuera necesario. “Un país no puede interferir en las decisiones soberanas de otro país”, declaró a un medio de comunicación brasileño tras la condena de Bolsonaro…
Rubio en Israel…
…Y hablando de las amenazas de Rubio contra Brasil, el secretario de Estado de EE.UU., llegó este domingo a Israel, mientras el Ejército israelí intensificaba los ataques contra el norte de Gaza, derribando múltiples edificios y matando al menos a 50 palestinos. Según Associated Press (AP) la visita de Rubio a Israel es una muestra del apoyo de Washington a ese país, cada vez más aislado, mientras en la Naciones Unidas celebran lo que se espera sea un debate agitado sobre el compromiso con la creación de un Estado palestino, algo a lo que se opone con firmeza el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, cuyo gobierno continua con el genocidio en Gaza mientras adelanta planes para la anexión de Cisjordania. La visita de Rubio a Israel se celebra a pesar del aparente enojo del presidente Donald Trump con Netanyahu por el ataque israelí contra líderes de la comisión negociadora de Hamás en Doha, Qatar, del cual dijo que Estados Unidos no fue notificado de antemano, algo que pone en duda casi todo el mundo. El ataque de Israel en Doha, que mató al menos a seis personas, puso fin a los últimos intentos de conseguir un alto el fuego entre Israel y Hamás y la liberación de rehenes antes de la 80 sesión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en la que la guerra y el genocidio en Gaza se han convertido en el tema principal. La Asamblea General de la ONU adoptó este viernes una resolución respaldando la Declaración de Nueva York, que busca revitalizar la solución de dos Estados: Palestina e Israel, y el desarme de Hamas. El texto, impulsado por Francia y Arabia Saudita, y apoyado por decenas de países, obtuvo 142 votos a favor, diez en contra -entre ellos Israel, Estados Unidos y Argentina-, y doce abstenciones. La Declaración de Nueva York establece “una hoja de ruta única para materializar la solución de dos Estados”, afirmó el representante de Francia al presentar la resolución. Ese documento pide el alto el fuego inmediato en Gaza y la liberación de todos los rehenes, además del desarme de Hamás y su exclusión del gobierno de la Franja de Gaza en favor de la Autoridad Palestina. El embajador palestino ante la ONU agradeció la adopción de la resolución, considerando que el mensaje de la Asamblea resuena alto. En una breve intervención, el diplomático palestino invitó a todos los que “quieren la paz y el fin de la ocupación” a sumarse a la solución de dos Estados. Con los bombardeos del pasado domingo a Ciudad de Gaza, Israel ha asesinado a casi 65.000 palestinos, en la Franja, luego de los ataques de Hamas del 07 de octubre de 2023. La mayoría de las víctimas son civiles inocentes, sobre todo mujeres y niños. Se presume que otros miles de gazatíes han muerto (algunos cálculos los sitúan en más de 15.000) también como resultado de los ataques de Israel, pero sus cuerpos se encuentran bajo los escombros de las ruinas de la Franja. La ONU estima que casi el 80% de la infraestructura civil de Gaza ha resultado seriamente dañada o destruida por los bombardeos israelíes…
Intervención armada en Venezuela…
…La oposición radical venezolana, encabezada por María Corina Machado y sus adláteres se mantiene en la línea de propiciar una intervención armada en Venezuela, por parte de Estados Unidos, que ponga fin al gobierno del presidente Nicolás Maduro. En las últimas semanas, a través de repetitivos mensajes por las redes sociales, Machado ha venido anunciado el inminente final del “régimen” de Maduro, al que acusa sin pruebas de estar vinculado o de dirigir organizaciones criminales como el Tren de Aragua y un supuesto Cartel de los Soles que no aparece reseñado en informes de las agencias de la ONU que hacen seguimiento al tráfico mundial de drogas ni en los reportes de la Drug Enforcement Administration (DEA), la agencia antidrogas de EE.UU. En uno de sus tantos podcasts, Machado, que igualmente sin pruebas ha acusado a Maduro de terrorista, vincula también al gobierno del mandatario venezolano con los carteles de la droga mexicanos, haciendo caso omiso al hecho de que importantes jefes de esos carteles, como el Chapo Guzmán y el Mayo Zambada, están hace tiempo en manos de Washington, y en los juicios que enfrentan por narcotráfico no han hecho jamás mención alguna ni de Maduro ni de altos funcionarios de su administración. Pese a estudios que señalan que Venezuela no es un país relevante como productor de drogas y ni siquiera una ruta importante del tráfico de estupefacientes, Machado insiste en señalar que, bajo el gobierno de Maduro, Venezuela se ha convertido en uno de los más importantes productores de drogas del mundo y en la principal ruta de la droga que llega a Estados Unidos. Todo esto para apuntalar los discursos del presidente Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, que señalan al gobierno venezolano como uno de los grandes facilitadores de las drogas que «cada año acaban con la vida de miles de estadounidenses». Bajo esa premisa es que la Casa Blanca ha ordenado un insólito despliegue militar de sus fuerzas armadas en el área del Caribe, en aguas cercanas a nuestro mar territorial, donde hace semana y media atacaron una lancha en la que iban unos supuestos narcotraficantes venezolanos que fueron asesinados con un dron militar en una clara violación al derecho internacional. El pasado viernes un buque pesquero nacional que se encontraba en aguas de la Zona Económica Exclusiva del país fue sorprendido por marinos estadounidenses armados que desde un destructor “abordaron y ocuparon” la nave durante ocho horas en las que, según la Cancillería venezolana, los trabajadores estuvieron incomunicados. Durante las últimas semanas, el Gobierno de Trump ha desplegado barcos de su Armada en el Caribe con el argumento de combatir a los cárteles de la droga. Venezuela dice que ese despliegue militar de EE.UU. en aguas del Caribe y otras acciones recientes son una “provocación” y parte de una estrategia en contra del Gobierno de Maduro. Por las redes sociales mucha gente especula sobra la inminencia de una intervención armada del gobierno de Trump para deponer a Maduro, que tomándose en serio las amenazas ha puesto en estado de alerta a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y ha convocado a los civiles venezolanos a incorporarse a la milicia. Charlatanes y analistas internacionales de medio pelo dibujan los más diversos escenarios de cómo se desarrollaría la confrontación. Uno de ellos incluso aconsejo en estos días que nos mantengamos “alejados de las ventanas” en nuestros hogares y sitios de trabajo. Y no han faltado las burlas y los chistes sobre los ejercicios que realizan quienes se han sumado a las milicias para repeler una eventual “invasión”. En otras circunstancias, algunas de estas cosas moverían a risa, pero ante los reiterados fracasos de la política exterior de Trump y su demostrado desdén por el ordenamiento jurídico internacional; los problemas en el orden interno que enfrenta la Casa Blanca, como el desempleo, la inflación y el descontento ante la arremetida contra los inmigrantes, no tendría nada de raro que el mandatario estadounidense se embarcara en una aventura armada en Venezuela. Ese escenario ya se contempló en el primer mandato de Trump. Pero entonces el presidente tenía a su alrededor, al frente del Departamento de Defensa (rebautizado ahora como Departamento de Guerra) a militares de carrera, egresados de la Academia Militar de West Point, y en los organismos de Seguridad Nacional, a veteranos funcionarios egresados de prestigiosas universidades, con el peso específico suficiente como para disuadirlo de semejantes locuras. Ese no parece ser el caso ahora. Con un presentador de Fox News como Pete Hegseth, al frente del Departamento de Guerra, un hombre sin estatura política como Rubio en el Departamento de Estado, la supremacista Kristi Noem, como secretaria de Seguridad Nacional y todo un elenco de incondicionales en puestos claves del gobierno, en este momento, no parece haber quien ponga reparos a los arrebatos de Trump…
La Renuncia…
…Ante las amenazas de una intervención armada de Estados Unidos en Venezuela, o de una asonada militar, que promueven factores de la oposición radical para poner fin al gobierno de Maduro, han surgido voces como las del defensor de los derechos humanos Enrique Ochoa Antich y el ex candidato presidencial de COPEI, Eduardo Fernández, planteando vías para una salida pacífica y constitucional a la crisis política que experimenta el país. En un artículo muy difundido por diversos medios de comunicación, Fernández asoma la posibilidad de una renuncia del presidente Maduro, “para no exponer a Venezuela y a su gente a un desenlace traumático.” El veterano dirigente político trae a colación el caso del ex primer ministro de Japón, Shigeru Ishiba, quien abandonó su cargo al constatar que el apoyo popular a su gestión se había debilitado. Fernández cita también el caso, muy conocido por los venezolanos, de Don Vicente Emparan, gobernador y capitán general de Venezuela en los años 1809 a 1810, quien renunció igualmente a su puesto cuando el pueblo congregado en la Plaza Mayor de Caracas, instigado por el padre José Joaquín Cortés de Madariaga, rechazó su mandato. Eduardo agrega además el caso del dictador Pérez Jiménez, igualmente bien conocido por nosotros, quien luego de simular un triunfo electoral en un plebiscito celebrado en diciembre de 1957 para mantenerse en el poder, y ante la insurrección popular, se fue del país en enero de 1958. Dice Fernández, acertadamente, que un gobernante tiene la obligación de facilitar el cambio y la transición tan pronto perciba que ya no cuenta con el respaldo de la mayoría de los ciudadanos. “Aferrarse al poder es colocar los intereses personales o grupales por encima del interés general de la nación y por encima de los ciudadanos. Y eso no es correcto, ni es ético, ni es moral, ni es patriota. Perpetuarse en el poder contra la voluntad de la mayoría de los ciudadanos es colocar al país en una situación de riesgo muy grande de violencia, tal como acaba de ocurrir en Nepal”, anota Fernández , refiriéndose a las mortales protestas que hace unos días terminaron con la renuncia del primer ministro de ese pequeño país del Himalaya. Pero Eduardo pasa por alto que, tanto o más que el empeño del actual gobierno de permanecer en el poder, lo que ha dificultado un cambio en Venezuela ha sido la actitud amenazante de la oposición radical venezolana que no da cuartel ni ofrece garantías para una transición pacífica. Nicolás Maduro se presentó a las elecciones del 28 de julio del 2024, desconocido en su condición de presidente por un importante sector de la oposición que asegura haber ganado con el señor Edmundo González esos comicios. Tenía además una recompensa de 15 millones de dólares sobre su cabeza, ofrecida por el gobierno de Estados Unidos, aumentada ahora por Trump a 50 millones. Acusado sin pruebas de terrorista, narcotraficante y asesino, a Maduro lo amenazaron con enviarlo a EE.UU para ser juzgado y condenado. Algunos ya lo veían en la infame prisión de Guantánamo. Al momento de la elección del 28 de julio de 2024, no se cumplía ninguno de los requisitos que facilitan una entrega pacifica y ordenada del poder como lo anotan en su libro “La dictadura de la Minoría”, Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, profesores de Ciencias Políticas de la Universidad de Harvard. Como lo hemos comentado en anteriores ediciones de Sottovoce, afirman Levitsky y Ziblatt que hay dos condiciones que ayudan a que se produzca una transferencia de poder sin dramas ni sobresaltos, como ocurre por ejemplo en Alemania: La primera es que “resulta más probable que los partidos acepten que han perdido cuando creen que tienen posibilidades razonables de volver a ganar en un futuro”. Una segunda condición que ayuda a los partidos a aceptar su derrota, es la creencia de que perder el poder no se traducirá en una catástrofe, “que un cambio de Gobierno no será una amenaza para la vida o el sustento, ni para los principios más valiosos del partido saliente y sus constituyentes”…Por supuesto que nada de lo aquí expuesto desvirtúa los planteamientos de Eduardo Fernández, pero son factores que deberían ser considerados para entender mejor la situación de Venezuela, que no se va a resolver en buena lid apostando a la violencia, golpes de estado o intervenciones armadas extranjeras…Como dice el amigo Fernández, seguiremos conversando…



