Aunque la frase «come lo que quieras en Semana Santa, el sacrificio no está en el estómago sino en el corazón”, se le atribuyó en 2018 al Papa Francisco, siendo que lo había dicho un sacerdote argentino, el padre Pedro De Freitas aclaró que no se considera pecado la ingesta de carne roja en días santos.
Ante la consulta, el presbítero ofreció una explicación sobre los alimentos “prohibidos” durante la conmemoración cristiana anual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret.
“Cuando se establecen las prácticas penitenciales de la Iglesia, el manjar de carnes rojas era uno de los productos más apetecidos por el común de la plebe, pues muchas veces no podían o no tenían cómo prepararlos en la forma en cómo las clases pudientes hacían”.
De Freitas, quien dirige la Iglesia Inmaculado Corazón de María, ubicada en la urbanización El Viñedo, añade que al católico se le pide hacer un sacrificio en días santos y uno estos sería quitándose los gustos, como puede ser comer carnes. Nos recuerda que esta práctica la asumió la Iglesia en su momento para los días Miércoles de Ceniza y Viernes de Cuaresma.
En la actualidad y considerando que el espíritu de la norma es el sacrificio, además, “la presión sobre la carne como placer se ha reducido por varios por varias razones, la iglesia abrió la posibilidad que esta penitencia pueda conmutarse por otro sacrificio, que signifique uno igual o de mayor esfuerzo en que se ofrece a Dios”.
El padre Pedro De Freitas añadió que el ayuno también es considerado un sacrificio; “no solo ayuno de comida, sino ayuno de ver televisión, de fumar, de jugar, entre otros”. El ayudo puede mitigar con otro sacrificio la proporción -sobre todo en el campo de la caridad- y también entraría dentro de la conmutación de las prácticas penitenciales que se pueden permitir, toda vez que el espíritu que se busca no se pierde sino que se mantiene.
Preparación espiritual
Dentro del marco de la Cuaresma (período de cuarenta días de reflexión y penitencia que precede a la celebración de la Pascua), y la Semana Santa, los católicos se deben dedicar a la oración, el ayuno y la abstinencia, como una forma de preparación espiritual para la celebración de la resurrección de Jesucristo. Esto se hace en honor al sacrificio de Jesús en la cruz el Viernes Santo. Además, la abstinencia de carne, es considerada como un acto de penitencia y solidaridad con el sufrimiento de Cristo.



