La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) confirmó que a partir del martes 21 de julio de 2026, España vivirá su ter cera ola de calor del verano, con máximas de hasta 45 grados. El aviso coincide con dos grandes incendios activos en Zaragoza y Guadalajara.
La Aemet indicó que el ascenso térmico que comenzó el sábado 18, se agudiza a partir del martes y, según las previsiones actuales, no dará tregua hasta al menos el jueves 23 de julio.
El organismo no descarta que el propio lunes acabe incorporándose al periodo oficial de ola de calor si los datos lo confirman. Sería la tercera ola de calor en lo que va de verano en España.
El fenómeno responde, según explica la Aemet, a un patrón de bloqueo atmosférico que se refuerza por la presencia de una DANA al oeste de la península. Esa combinación permite la entrada de una masa de aire cálido y seco procedente del norte de África, cargada de polvo en suspensión, que se instalará sobre buena parte de España y Baleares.
El resultado será un ascenso progresivo de las temperaturas que alcanzará su punto álgido el jueves, con valores que podrían rozar o superar localmente los 45ºC en el tercio sureste peninsular, señalaron agencias internacionales de noticias.
Lluvias, granizo y fuertes vientos
Una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) es un fenómeno meteorológico en el que una masa de aire frío queda atrapada y circula a gran altitud (entre 5.000 y 9.000 metros). Conocida popularmente como «gota fría», ocurre cuando una corriente de aire polar se ondula y se desprende de la corriente en chorro principal.
Cuando esta bolsa de aire frío en altura choca con el aire cálido y húmedo de la superficie —especialmente sobre mares calientes como el Mediterráneo—, se genera una gran inestabilidad atmosférica. El aire caliente asciende rápidamente, condensando la humedad y formando nubes de gran desarrollo vertical que provocan lluvias intensas, granizo y fuertes vientos.
Exceso de mortalidad
Medios locales indican que las olas de calor extremo recientes en Europa han provocado un aumento de más de 10.000 muertes adicionales (exceso de mortalidad por encima de la media) solo durante el pico más intenso del verano. Las agencias de salud estiman que la inmensa mayoría de los fallecimientos, más del 90%, corresponden a personas mayores de 65 años cuya salud cardiovascular o respiratoria se vio agravada por el calor extremo



