Tras un período de alta fricción diplomática, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó que los preparativos para su próximo encuentro con su homólogo estadounidense, Donald Trump, avanzan positivamente. A través de un mensaje en sus redes sociales, el mandatario colombiano calificó el estado actual de los diálogos como optimista, marcando un giro en la relación bilateral que hace semanas se encontraba en su punto más crítico.
Garantías diplomáticas y agenda estratégica
La Cancillería colombiana y el Departamento de Estado de EE. UU., liderado por Marco Rubio, han establecido las bases para este encuentro oficial.
Washington ha garantizado todas las prerrogativas de Jefe de Estado para Petro, despejando la incertidumbre que surgió en septiembre cuando se puso en duda la vigencia de su visado tras sus declaraciones en Nueva York.
La reunión del 3 de febrero se centrará en tres pilares: el combate al crimen organizado transnacional, la seguridad regional y la identificación de nuevas oportunidades de cooperación económica.
El acercamiento se consolidó tras una llamada telefónica a inicios de enero, donde ambos mandatarios abordaron sus discrepancias sobre la política antidrogas y los conflictos en el Medio Oriente.
De la confrontación a la mesa de diálogo
Este encuentro busca dejar atrás una etapa de ataques personales y sanciones financieras-
La relación se vio afectada por señalamientos directos de Trump hacia Petro sobre presuntos vínculos con el narcotráfico (acusaciones que el presidente colombiano ha rechazado tajantemente) y por las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro.
La tensión aumentó tras las recientes operaciones militares estadounidenses en Venezuela, lo que generó una fuerte reacción del oficialismo en Colombia. Sin embargo, el tono actual de «cordialidad» entre la canciller Villavicencio y el secretario Rubio sugiere una intención mutua de estabilizar la zona.
Para los analistas, esta visita a la Casa Blanca representa una oportunidad crítica para que Colombia recalibre su alianza con Estados Unidos bajo la nueva administración de Trump, priorizando el realismo político sobre las diferencias ideológicas que han marcado los últimos meses.
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