El partido de Benjamín Netanyahu ha sido el más votado en las elecciones legislativas en Israel, desafiando las encuestas.
Su coalición también gana al bloque de formaciones opositoras, que aspiran a expulsarlo del poder, aunque ningún bando consigue mayoría parlamentaria.
Pese a que las encuestas previas a los comicios situaban a Yashar por delante del Likud y los sondeos a pie de urna daban una ligera ventaja al ‘bloque del cambio’, el escrutinio confirma el liderazgo del bando de Netanyahu, aunque le será difícil formar gobierno.
Según los datos del Comité Electoral Central, con el 84,5% del recuento, el bloque pro-Netanyahu se mantiene vencedor con 54 escaños, frente a los 49 que acumula el ‘bloque del cambio’, liderado por el general retirado Gadi Eisenkot,
Aunque ninguno llega a la mayoría de 61 escaños del Parlamento (Knéset), integrado por 120 asientos. En la distribución por partidos, el Likud de Netanyahu se mantiene por delante con 27 escaños, seguido de 22 para Yashar de Eisenkot.
Ante este escenario, los partidos árabes, el izquierdista Lista Conjunta (11) y el islamista moderado Ra’am (6), pueden tener la llave del futuro ejecutivo: no apoyarían al primer ministro, pero sí están abiertos a negociar con la bancada de la oposición, una amalgama de partidos que van desde la ultraderecha a la izquierda, unidos fundamentalmente por su deseo de destronar a Netanyahu.



