En su primer cierre de año como máximo jerarca de la Iglesia Católica, el Papa León XIV ofreció una homilía cargada de realismo geopolítico y esperanza espiritual. Durante el rito de las Primeras Vísperas en la Basílica de San Pedro, el pontífice estadounidense (de corazón peruano por su labor misionera) alertó sobre las ambiciones de poder que disfrazan intereses económicos con retórica moral.
Denuncia contra las «estrategias de conquista»
Frente a una multitud de fieles, el Sucesor de Pedro no escatimó en palabras para describir la situación actual del mundo. Advirtió que, mientras la humanidad clama por un proyecto de vida libre y pacífico, existen estructuras de poder que operan bajo otros intereses.
Denunció que se están gestando planes para dominar mercados y territorios bajo «estrategias armadas revestidas de discursos hipócritas».
Alertó sobre el uso de falsos motivos religiosos y proclamas ideológicas para justificar zonas de influencia y conflictos bélicos.
El Jubileo como esperanza para los «pequeños»
Inspirado en el Año Santo que está por concluir este 6 de enero, el Papa destacó que el Jubileo es la evidencia de que un mundo reconciliado es posible. Aseguró que la verdadera fuerza que impulsa la historia no proviene de los grandes centros de poder, sino de la esperanza de la gente sencilla.
«Dios ama esperar con el corazón de los pequeños. El mundo avanza impulsado por la esperanza de personas desconocidas que, a pesar de todo, creen en un mañana mejor», afirmó León XIV.
Compromiso con la fragilidad humana
El Pontífice aprovechó la presencia del alcalde de Roma para recordar que las ciudades deben evaluarse por cómo tratan a sus ciudadanos más débiles. Expresó su deseo de que Roma y el mundo sean un refugio digno para niños y ancianos en situación de soledad, familias que atraviesan crisis económicas y migrantes que llegan desde tierras lejanas en busca de dignidad.
Cercanía y tradición en la Plaza de San Pedro
Tras entonar el tradicional Te Deum de agradecimiento por el 2025, el Papa cumplió con el ritual de visitar el Portal de Belén en la plaza vaticana. En un gesto de espontaneidad, se adentró en la representación del pesebre para observar de cerca las figuras y luego desafió el frío para saludar personalmente a los peregrinos. Muchos de ellos le hablaron en español, recordando sus décadas de servicio en Perú antes de ser elegido sucesor de Francisco en mayo pasado.
Los actos litúrgicos continuarán este jueves 1 de enero con la misa por la Solemnidad de María Madre de Dios, fecha que coincide con la Jornada Mundial por la Paz, donde se espera que el Papa profundice en su llamado al desarme global y la honestidad diplomática.
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