La escalada de violencia y extorsión contra el sector transporte en la región del Callao en Perú tuvo un desenlace fatal este miércoles. Un ataque a un minibús perpetrado por delincuentes cobró la vida de un joven venezolano que viajaba como pasajero.
El atentado se registró en horas de la mañana, en la avenida Colonial. Los criminales simularon ser pasajeros y abrieron fuego contra una unidad del Consorcio Vía Colonial, que cubría la ruta Callao-Lima. El ataque dejó un fallecido y dos personas heridas.
Víctima y Heridos Identificados
La víctima mortal fue identificada como Jackson Gabriel Gómez Navarro, un joven venezolano de 26 años que se encontraba en el asiento del copiloto.
El conductor del minibús, Pablo José Hernández Santana, y su hijo, el cobrador José Daniel Hernández Vásquez, resultaron heridos y fueron trasladados de emergencia al Hospital Daniel Alcides Carrión.
El suceso generó pánico entre estudiantes y padres de familia, ya que ocurrió cerca de dos centros educativos.
El Clima de Protesta y la Mafia Extorsiva
El atentado se produjo un día antes del paro convocado por los gremios de transportistas, quienes protestan justamente por la ola de inseguridad y extorsiones. Las autoridades no descartan que el crimen sea un claro atentado extorsivo.
Las denuncias de los transportistas de esta ruta apuntan a bandas criminales, incluida una facción liderada por el alias «Tito», que exige montos ilegales de hasta 10 soles diarios (aproximadamente tres dólares) como «cupos» para permitirles trabajar.
El ministro de Transportes del Perú, César Sandoval, anunció que buscará el diálogo para evitar el paro, reconociendo que la inseguridad, la extorsión y el sicariato exigen un fortalecimiento de las instituciones del Estado.
Contexto de Violencia contra Venezolanos
Este caso se añade a una serie de ataques extorsivos que han cobrado la vida de ciudadanos venezolanos en el último año. Recientemente, un conductor venezolano fue asesinado a tiros en un caso en el que uno de los sicarios detenidos, también venezolano, confesó haber recibido 2.000 soles por ejecutar el crimen. Las investigaciones lo vincularon a la banda «Los Desa – Antitren», una facción de una megabanda transnacional dedicada a controlar rutas de transporte y a someter a víctimas al pago de cupos.
Leer más:



