En un movimiento que analistas vinculan directamente con el reciente cambio de panorama político en Venezuela, el Ministerio del Interior de Nicaragua anunció este sábado la liberación de un grupo numeroso de personas que se encontraban recluidas en el Sistema Penitenciario Nacional.
El anuncio oficial y el vacío de información
A través de un comunicado, el gobierno nicaragüense confirmó que los beneficiados por la medida «regresan a sus hogares con sus familias». No obstante, la administración de Daniel Ortega ha mantenido hermetismo sobre dos puntos críticos: No se han publicado listados oficiales de los liberados y se desconoce si las liberaciones implican libertad plena o medidas de arresto domiciliario y vigilancia.
La postura de Estados Unidos
La Embajada estadounidense en Managua, si bien reconoció el paso dado, mantuvo un tono crítico. La sede diplomática recordó que aún permanecen bajo custodia o desaparecidas más de 60 personas, entre las que destacan figuras religiosas, adultos mayores y ciudadanos con problemas de salud, a quienes calificó como «presos políticos».
Por su parte, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado endureció su retórica en redes sociales, refiriéndose al gobierno de Ortega como una «dinastía ilegítima» y asegurando que las reformas constitucionales no frenarán las aspiraciones democráticas del pueblo nicaragüense.
Interpretación de los expertos
Organizaciones de derechos humanos, como CADILH, recibieron la noticia con cautela. Danny Ramírez Ayérdiz, secretario ejecutivo de dicha entidad, señaló que estas liberaciones son una respuesta directa al temor ante una posible intervención o disolución por parte de Estados Unidos, similar a lo ocurrido en Caracas.
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