Con motivo de la víspera del nacimiento de Jesús, el Arzobispo de Valencia, Monseñor Jesús González de Zárate Salas, compartió una reflexión dirigida a los hogares carabobeños. En su mensaje, el prelado instó a la comunidad a trascender la celebración espiritual para convertirla en un compromiso tangible de solidaridad y reconstrucción social.
El significado de la esperanza en la fe
El Arzobispo centró sus palabras en el impacto que tiene la llegada del Salvador en la vida cotidiana de los creyentes. Para el máximo representante de la Iglesia en la entidad, esta fecha representa el acercamiento definitivo de la divinidad hacia la humanidad.
«Esta noche celebramos que el Hijo de Dios se hizo hombre para traernos la salvación; con Él viene la alegría y la esperanza», subrayó, recordando que el núcleo de la Navidad reside en la promesa de un nuevo comienzo.
Un llamado al compromiso ciudadano
Más allá de la liturgia, Monseñor González de Zárate enfatizó que el bienestar del país depende de la voluntad colectiva de sus ciudadanos. En este contexto, propuso cuatro pilares para celebrar las festividades:
- Trabajo y compartir: Como bases del sustento y la convivencia.
- Fraternidad y solidaridad: Para estrechar lazos entre vecinos y familiares.
- Construcción social: Con el objetivo de edificar una sociedad más justa y empática.
Bendición para el año venidero
El mensaje concluyó con un voto de paz para cada rincón del estado Carabobo. El representante de la Arquidiócesis de Valencia envió sus bendiciones a las familias, pidiendo que los propósitos del año 2026 estén guiados por la armonía y la paz.
Con un emotivo «¡Feliz Navidad!», el Arzobispo reafirmó la importancia de mantener viva la luz de la fe como motor de transformación para el tejido social venezolano.
Con Información de Nota de Prensa
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