Tras 25 años de complejas negociaciones, el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE) oficializaron este sábado la firma del acuerdo comercial más ambicioso de la historia moderna. El pacto integra a dos regiones que, en conjunto, representan el 25% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, abriendo las puertas a un mercado de 720 millones de consumidores.
Un regreso simbólico a las raíces
La ceremonia tuvo lugar en el Teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, el mismo sitio donde se fundó el Mercosur en 1991. El evento contó con la presencia de la mayoría de los mandatarios del bloque suramericano, quienes destacaron el cambio de era para la región:
- Javier Milei (Argentina): Calificó la firma como el «mayor logro del bloque» y reafirmó su intención de seguir expandiendo fronteras comerciales hacia potencias como EE. UU. y Japón bajo una visión de libertad de mercado.
- Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil): Aunque se ausentó de la ceremonia oficial para atender a la delegación europea en Brasilia, definió el acuerdo como la victoria definitiva del multilateralismo frente a las políticas de aislamiento.
- Ursula von der Leyen (Comisión Europea): La funcionaria destacó que el pacto envía un «mensaje poderoso» de unidad global en un contexto de incertidumbre económica.
Magnitud y cifras clave del pacto
El acuerdo busca eliminar barreras arancelarias y facilitar el flujo de bienes y servicios entre ambas orillas del Atlántico. Los datos más relevantes incluyen:
- Alcance poblacional: Un mercado único de más de 700 millones de personas.
- Peso económico: Un cuarto de la economía global operará bajo normas comerciales comunes.
- Multilateralismo: Se posiciona como el contrapeso a las tendencias proteccionistas de otros bloques.
El camino hacia la implementación
A pesar de la firma protocolar, el proceso aún enfrenta etapas decisivas. El documento debe obtener ahora el visto bueno del Parlamento Europeo y ser ratificado individualmente por las legislaturas nacionales de los países miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
La polémica en torno al acuerdo persiste en sectores agrícolas europeos que temen la competencia suramericana y en grupos ambientalistas que exigen garantías estrictas sobre la protección de la Amazonía, temas que marcarán los debates en los respectivos parlamentos durante los próximos meses.
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