Los demócratas lograron este martes el control de la Cámara de Representantes y el Senado en Estados Unidos y se adueñaron del Congreso en las elecciones de medio mandato, un humillante revés para Donald Trump que compromete el final de su presidencia.
«Con victorias arrolladoras y contundentes, el pueblo estadounidense ha repudiado la depravación, la corrupción y la incompetencia del fracasado presidente saliente Donald Trump», declaró una de las esperanzas demócratas, el senador Jon Ossoff, reelecto senador por Georgia. Ossoff es una de las caras nuevas que los demócratas aportan al Congreso, al igual que James Talarico, un pastor presbiteriano que se alzó con una victoria arrolladora y será el nuevo senador por Texas. Otra demócrata hispana, Gina Hinojosa, será la nueva gobernadora del mayor estado del país, gracias al voto latino. La última vez que los demócratas gobernaron Texas fue entre 1991 y 1995, cuando Ann Richards fue gobernadora.
En Georgia, la demócrata Keisha Lance Bottoms hizo historia al convertirse en la primera mujer negra en ser elegida gobernadora del estado, tras derrotar el martes al empresario republicano Rick Jackson y dar un giro en el cargo más alto de un estado clave e indeciso.
En otro importante estado, Michigan, la victoria correspondió a Abdul El-Sayed. Con este triunfo, El-Sayed rompe varios techos de cristal. Será el primer senador musulmán en la historia del país. Un hito importante para un hombre que ha confesado que se planteó entrar en política al ver que alguien como Barack Obama podía ser presidente. Pero además demuestra que el ala más progresista de los demócratas puede aspirar a todo.
Ni Susan Collins, una veterana política republicana con fama de centrista y de ser capaz de saltarse las líneas partidistas, se ha salvado de la derrota republicana. La senadora por Maine, que llevaba 30 años en la Cámara alta y aspiraba a un mandato de otros seis, también ha caído víctima de la extrema impopularidad del presidente Donald Trump. El demócrata Troy Jackson logra así una victoria que ensancha las filas del sector progresista en el Congreso.
Con esta indiscutible victoria, los demócratas prometen abrir investigaciones sobre el presidente Trump, su familia y su gobierno, y sobre la conveniencia de seguir pagando por la guerra en Irán. La oposición intentó en dos ocasiones destituir a Trump en su primer mandato (2017-2021).
El cuestionado republicano, de 80 años, que ya no se puede presentar a un tercer mandato, aceptó la derrota, según periodistas del New York Times que hablaron con él durante la aciaga velada electoral. «Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados», dijo el mandatario. «Trabajaremos con los demócratas. Probablemente llegaremos a un acuerdo», explicó pero al mismo tiempo, el republicano dijo: «Yo no estaba en la papeleta y, si lo hubiera estado, ¡habríamos ganado por una victoria aplastante” pese a que fue su pésima gestión la principal causa de la derrota republicana.



