El fondo de inversión estadounidense Greylock Capital está dando un paso atrás en su función dentro del ‘comité directivo’ del Comité de Acreedores de Venezuela, pero seguirá siendo miembro del grupo más amplio, según informaron dos fuentes a Reuters este jueves 18 de junio de 2026.
Es probable que esta medida se interprete como una señal temprana de tensión dentro del grupo, mientras espera que los asesores financieros de Venezuela, Centerview Partners, presenten un informe clave sobre la sostenibilidad de la deuda a finales de este mes, antes de lo que será una de las reestructuraciones de deuda más grandes y potencialmente más complejas jamás emprendidas.
Coordinando negociaciones
El comité directivo representa a un grupo central de acreedores importantes que coordina las negociaciones con el gobierno que está reestructurando su deuda, plantea propuestas de reestructuración y busca alinear la participación de un mayor número de acreedores en términos acordados.
Un representante legal de la Venezuela Creditors Committee (Comité de Acreedores de Venezuela), VCC, que también incluye a empresas como GMO, Fidelity, T. Rowe Price, Mangart Capital y Morgan Stanley Investment Management, no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios, detalla Reuters a través de su perfil en la red social X.
Greylock Capital Management es una firma de inversión estadounidense con sede en Nueva York, especializada en la compra y reestructuración de deuda soberana y corporativa en dificultades (también conocida como deuda en default).
Fundada en 1995 por Hans Humes, la compañía se enfoca en mercados emergentes y suele jugar un papel activo en las negociaciones de reestructuración de pagos entre países y sus acreedores.
Deuda incalculable
La deuda externa de Venezuela se estima entre $160.000 y $170.000 millones, y algunos cálculos privados la proyectan hasta en $190.000 millones, debido a la acumulación de intereses. Ante la falta de reportes oficiales recientes, esta cifra es calculada por expertos, calificadoras de riesgo y organizaciones basándose en demandas internacionales y registros financieros.
Los pasivos de la nación se dividen principalmente en dos grandes bloques:
- Deuda financiera: Cerca de $100.000 millones corresponden a bonos impagados (capital e intereses) emitidos por la República y Petróleos de Venezuela (PDVSA), los cuales se encuentran en default (cesación de pagos) desde 2017.
- Deuda no financiera: De aproximadamente $70.000 millones, Incluye deudas bilaterales con países como China y Rusia, compromisos con el Club de París, pasivos con empresas mixtas y contratistas impagos, además de multimillonarios laudos arbitrales derivados de expropiaciones.



