El gobierno de Donald Trump activó por primera vez el Tribunal para la Deportación de Terroristas Extranjeros (ATRC, por sus siglas en inglés), un órgano creado en 1996 que había permanecido inactivo durante casi tres décadas.
La activación formal ocurrió cuando el Departamento de Justicia presentó una solicitud bajo sello para procesar la expulsión de un individuo no identificado. El caso dio inicio en el tribunal conocido oficialmente en inglés como Alien Terrorist Removal Court (ATRC).
En medios locales ha trascendido que tras una audiencia inicial realizada el 16 de julio de 2026, la jueza principal del tribunal, Joan Ericksen, solicitó al gobierno federal aportar mayor sustento legal y probatorio antes de determinar el curso del procedimiento.
¿Cómo funciona la corte ATRC?
El Congreso estadounidense creó este cuerpo judicial mediante la Ley Antiterrorista y de Pena de Muerte Efectiva de 1996. Su propósito original fue permitir la expulsión de extranjeros acusados de vínculos con el terrorismo sin revelar pruebas clasificadas en cortes migratorias ordinarias.
Esta instancia está integrada por cinco jueces federales de distrito designados para evaluar peticiones confidenciales del fiscal general. Si un solo juez determina que la persona califica bajo los criterios de la ley, se autoriza una audiencia de remoción.
A diferencia de los tribunales migratorios convencionales bajo la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR), el fuero especial aplica reglas estrictas donde el uso de información confidencial limita el acceso del acusado a ciertos elementos de prueba.
Organizaciones comunitarias locales recuerdan que cualquier cambio en los mecanismos de expulsión requiere mantener la vigilancia sobre las garantías del debido proceso.



