El gobierno de Colombia ha presentado al Congreso una nueva reforma tributaria para 2026 con el objetivo de recaudar 26,3 billones de pesos (aproximadamente 6.300 millones de dólares) y así financiar el presupuesto estatal para el año 2026. El ministro de Hacienda, Germán Ávila, aseguró que la propuesta busca no solo resolver los problemas fiscales del país, sino también garantizar la estabilidad macroeconómica a mediano plazo.
Impuestos a Sectores Clave y Transición Energética
El proyecto de ley se enfoca en aumentar la tributación sobre los juegos de azar en línea, licores, entidades financieras, y renta y patrimonios de altos ingresos. Por primera vez, se plantea gravar a las iglesias. La reforma también incluye un aumento en los impuestos a la explotación de carbón a gran escala y otorga incentivos a las inversiones en energías limpias, en sintonía con la política de transición energética del gobierno.
El ministro Ávila defendió la medida argumentando que no se tocarán los artículos de la canasta básica familiar, lo que evitaría un impacto en los estratos más bajos y medios de la población. La reforma surge tras una inesperada caída en los ingresos de la nación en 2024, que se redujeron en 2,2 puntos porcentuales del PIB.
Desafíos Políticos por Delante
El presidente Gustavo Petro, quien busca financiar sus ambiciosas reformas sociales en su último año de mandato, se enfrenta al reto de lograr el apoyo de un Congreso donde no cuenta con una mayoría garantizada. Este no es el primer intento del gobierno de Petro de pasar una reforma fiscal; en diciembre pasado, el parlamento le negó una propuesta similar, lo que subraya la dificultad política del proceso. El precedente de 2021, cuando una reforma del gobierno anterior que gravaba la canasta familiar desató masivas protestas, también añade complejidad al debate actual.
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