Ante los constantes cortes eléctricos los comerciantes buscan mantenerse activos usando plantas eléctricas, pero es algo que se les hace cuesta arriba porque eso significa un gasto extra, además de la incomodidad para conseguir combustible para esos equipos, ya que en las estaciones de servicio está prohibido vender en bidones.
En un recorrido por algunas calles de Naguanagua pudimos observar varios locales cerrados y otros con sus plantas eléctricas, durante un corte del servicio.
Durante cuatro o cinco horas, todos los días, las actividades se ven interrumpidas o complicadas.
Los comerciantes no desmayan. Salen con la esperanza de que tendrán un mejor día en sus ventas, importantes para pagar alquiler de locales si no es propio, impuestos y otros pagos que les exige el Gobierno a través de las alcaldías o el Seniat, y que quede para reponer mercancía y el sustento de sus familias.
Pero esa esperanza baja cuando, de pronto- porque desconocen de la programación- hay un corte eléctrico.
Allí comienzan a fallar los puntos de ventas y el internet, se quedan sin aire acondicionado, a oscuras, sin poder usar sus equipos eléctricos, lo cuál no permite ofrecer sus servicios y productos.
Los que tienen plantas la prenden esperando que el combustible les rinda para esas horas.
«Son 60 litros de combustible semanales que hay que conseguir todas las semanas y es complicado para comprarlos porque no venden bidones por medidas del Estado. Aparte del gasto extra es una odisea», dijo César Rodríguez.
Mientras tanto, quienes quedan en casa tienen que interrumpir sus labores por falta de electricidad, internet, agua; y muchos de los que viven en edificio subir varios pisos por escaleras.
Sin duda, es una situación que todos los venezolanos esperan se pueda resolver pronto y definitivamente.



