El pequeño Ian Rodrigo Agudelo falleció el viernes 28 de agosto de 2026 tras batallar contra las severas complicaciones derivadas de las quemaduras de tercer grado que sufrió en el área de Neonatología del Hospital Dr. Luis Razetti de Barinas.
El trágico suceso, que ha conmocionado a la opinión pública y mantiene en desarrollo un proceso judicial contra el personal médico involucrado, ocurrió el 31 de julio de 2026 cuando una lámpara de calor artesanal de fototerapia se desprendió de su soporte o explotó, cayendo directamente sobre la incubadora donde se encontraba el recién nacido.
El impacto y el calor le provocaron al bebé quemaduras de tercer grado en el rostro, las manos y los dedos.
Las redes como plataforma de denuncia
Ignacio Agudelo, padre del recién nacido, difundió un video desesperado en redes sociales denunciando que pasaron ocho días sin que su hijo fuera evaluado por un cirujano especialista para tratar las heridas.
Ante la gravedad del caso y la falta de respuestas prontas en el hospital público, la familia decidió trasladar al bebé a una clínica privada para garantizarle atención médica especializada. Sin embargo, la condición médica se complicó críticamente, sumándose además el reporte de infecciones intrahospitalarias.
Proceso judicial a personal médico.
El incidente con el pequeño Ian Rodrigo Agudelo derivó inicialmente la detención de siete profesionales de la salud quienes, tras el proceso legal, tres enfermeras obtuvieron libertad plena, mientras que los cuatro restantes quedaron bajo régimen de presentación condicional.
El grupo de detenidos incluyó al doctor Harry Sánchez, jefe del Departamento de Neonatología, junto a las trabajadoras Yellimar Neira, Nohelia Solórzano, Yismary García, Belmary Ciro, Maribel Pérez y Loida Zapata.
Especialistas del centro asistencial detallaron el contexto clínico que rodeó el caso, explicando que el infante había nacido de forma prematura y presentaba un cuadro crítico de sepsis neonatal.
Dicha patología infecciosa suele desencadenar necrosis distal en las extremidades superiores, motivo por el cual los médicos instalaron los dispositivos lumínicos con el fin terapéutico de dilatar los vasos sanguíneos y frenar el avance destructivo de la enfermedad.
El deceso del menor podría generar que el Ministerio Público modifique los cargos penales imputados al personal médico, pasando de lesiones graves por negligencia a un delito relacionado con homicidio culposo o inintencional.
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