«La Inteligencia Artificial, por más eficiente que sea, carece de sentimientos, de gusto, de capacidad de expresión genuina y de la sensibilidad para meter las manos en la tierra, que es la metáfora de la implicación humana real en los problemas del mundo».
El señalamiento lo hizo el Arzobispo de Valencia, Mons. Jesús González de Zárate Salas, al presentar los ejes fundamentales de la nueva y esperada encíclica del Papa León XIV, titulada «Magnifica Humanitas».
El Arzobispo aclaró que la Iglesia no adopta una postura cerrada o de temor, sino de apertura responsable.
Considera que la técnica es buena cuando ayuda a mejorar la sociedad, siempre que no pretenda sustituir el papel de Dios o del hombre en la historia.
Aclaró que el documento no es una crítica a la tecnología, sino una defensa profética del valor inalienable de la persona como imagen y semejanza de Dios frente a los vertiginosos cambios de la era digital.
«El Papa León XIV responde a la Inteligencia Artificial como el gran cambio disruptivo de nuestra historia actual», añadió.
Un punto crítico de la presentación fue la advertencia sobre la corriente del «transhumanismo» y el perfeccionismo tecnológico, que sugiere una raza futura de seres perfectos sin defectos.
El Arzobispo alertó que esto conlleva a la exclusión de personas con limitaciones y a la sustitución de la esencia humana.
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Informó que la Arquidiócesis de Valencia ya ha iniciado programas de formación para jóvenes sacerdotes con el fin de iluminar estos temas técnicos desde la Sagrada Escritura.
«Nadie puede quedar fuera de esta reflexión: estados, comunidades y ciudadanos debemos involucrarnos. Lo que está en juego aquí es la humanidad, no es meramente la técnica, la cual es buena cuando se usa para el bien y ayuda, pero con el respeto de los grandes valores humanos», concluyó. Con nota de prensa.



