El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha notificado formalmente al Congreso su intención de iniciar un enfoque por fases para reanudar las operaciones diplomáticas en Venezuela con la reapertura de su embajada en Caracas. Este movimiento marca el primer paso oficial hacia la restauración de las relaciones bilaterales, rotas desde marzo de 2019, tras los cambios políticos derivados de la incursión militar del pasado 3 de enero.
Despliegue gradual y sedes temporales
Según el informe enviado a diez comisiones legislativas en el Capitolio, la administración estadounidense planea enviar un contingente inicial de personal temporal a Caracas. Este equipo se encargará de ejecutar «funciones diplomáticas selectas» mientras se evalúan las condiciones de seguridad y logística.
Debido a que el complejo de la embajada original requiere actualizaciones profundas para cumplir con los estándares de servicio actuales, el personal operará inicialmente desde una instalación interina. Las fases de reapertura contemplan una expansión progresiva que iniciará con labores de gestión y seguridad, para luego incorporar servicios consulares, asuntos políticos, económicos y diplomacia pública.
Marco Rubio y la transición diplomática
La notificación coincide con la comparecencia prevista para hoy, miércoles 28 de enero, del secretario de Estado, Marco Rubio, ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Se espera que Rubio detalle los pormenores de esta normalización de lazos con el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
Como parte de este proceso de transición:
La Unidad de Asuntos de Venezuela (VAV), que operaba desde la Embajada de EE. UU. en Colombia, se trasladará a la capital venezolana. Un diplomático de carrera ya ha sido designado desde Bogotá para liderar esta primera etapa de reconexión en suelo caraqueño.
Este acercamiento implica una revisión estratégica de las decisiones previas de Washington sobre la legitimidad de las instituciones venezolanas.
Un hito en la relación bilateral
La reapertura de la misión diplomática es vista por analistas como el eje central para estabilizar la comunicación entre ambas naciones. El Departamento de Estado ha confirmado que estas medidas son preparatorias y buscan garantizar que, una vez tomada la decisión final de apertura total, las instalaciones y el personal cuenten con las condiciones necesarias para representar los intereses estadounidenses en Venezuela de manera efectiva y segura.
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