Estados Unidos está deportando inmigrantes a África, incluyendo a personas de origen latinoamericano que no nacieron en ese continente. Esta medida es parte de la política migratoria del gobierno de Donald Trump, que utiliza acuerdos de «tercer país seguro» con naciones africanas para externalizar las expulsiones.
El caso más reciente y representativo ocurrió este jueves 20 de agosto de 2026 con el envió de los primeros 20 inmigrantes deportados a Liberia, marcando el inicio de un polémico acuerdo migratorio de «tercer país seguro» gestionado bajo la administración de Donald Trump, reportaron medios locales.
El traslado, que aterrizó en el Aeropuerto Internacional Roberts en las afueras de Monrovia, forma parte de un convenio en el que el país de África Occidental aceptó recibir hasta 1.200 migrantes expulsados de territorio estadounidense durante los próximos 12 meses a cambio de una compensación financiera de 5 millones de dólares.
Durante una rueda de prensa el martes, el ministro de Justicia de Liberia, Natu Oswald Tweh, señaló que la mayoría de los deportados había cometido infracciones y delitos relacionados con la migración, y que podrían solicitar asilo en el país si así lo deseaban.
Claves del acuerdo con Liberia
- Países de origen: El ministro de Información de Liberia confirmó que la mayoría de los deportados bajo este programa provienen de países latinoamericanos, específicamente de Venezuela, Cuba y Colombia, además de migrantes de otras regiones.
- Capacidad del plan: Liberia firmó un convenio para recibir hasta 1.200 deportados procedentes de territorio estadounidense durante un periodo de 12 meses.
- Estatus legal: Muchas de estas personas son migrantes que contaban con órdenes de protección contra la repatriación directa a sus países natales, porque jueces estadounidenses determinaron que corrían peligro de tortura o persecución allí. Al enviarlos a un tercer país como Liberia, el gobierno estadounidense elude esa prohibición de devolución.
Otros países involucrados
Fuentes locales informaron que la administración estadounidense ha entablado conversaciones con diversos gobiernos africanos para expandir este modelo de «terceros países seguros». Además de Liberia, se han registrado deportaciones o traslados bajo conceptos legales complejos a otros puntos del continente, como Yibuti (para casos con condenas graves), Sudán del Sur y Guinea Ecuatorial, mientras que países como Nigeria han rechazado explícitamente estas solicitudes de Washington.
Por su parte, las organizaciones de derechos humanos y los propios afectados critican duramente estas medidas, denunciando opacidad en los convenios, maltratos durante los trayectos y el vacío legal en el que quedan los inmigrantes al llegar a economías vulnerables que no cuentan con la infraestructura para asimilarlos.
Además de la barrera del idioma, los ciudadanos deportados están siendo ubicados en países sumamente pobres, con pocos recursos para iniciar una vida y los aleja geográficamente de sus países de origen.
En este grupo de personas enviadas a Liberia se incluyó a hombres y mujeres.
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