Francia vive este fin de semana uno de los mayores estallidos de violencia callejera en décadas, con más de 1.800 detenidos y unos 500 policías heridos tras las masivas manifestaciones del sábado 17 de octubre de 2026, reportan distintas agencias internacionales de noticias.
Las protestas, que movilizaron a entre 550.000 y 800.000 personas en todo el país, comenzaron de forma mayoritariamente pacífica contra el alto costo de la vida, la inflación y los recortes en los servicios públicos, pero terminaron degenerando en disturbios de extrema gravedad.
Sindicatos y organizadores cifran la asistencia en unas 800.000 personas, mientras que el Ministerio del Interior las sitúa en 550.000.
Las autoridades reportan al menos 1.800 detenidos a escala nacional (con un récord de 855 solo en París) y alrededor de 500 agentes heridos.
La federación del gremio calcula que cerca de 1.000 comercios fueron saqueados o destrozados, incluyendo tiendas de lujo y supermercados, dejando pérdidas millonarias. Los manifestantes se ensañaron de manera especial con prestigiosas firmas de alta costura, joyería y tecnología.
- Christian Dior: Múltiples reportes mostraron vitrinas completamente destrozadas y secciones interiores saqueadas de manera violenta.
- Louis Vuitton: Sus exclusivas boutiques sufrieron daños severos en su mobiliario y el robo masivo de mercancía en varias sedes.
- Hermès: En Marsella, grupos de manifestantes irrumpieron en el local rompiendo los aparadores y esparciendo las icónicas cajas naranjas de la firma por las calles.
- Chanel, Celine y Versace: Sus locales comerciales en zonas exclusivas fueron blanco directo del vandalismo masivo.
- Ralph Lauren y Lacoste: Fachadas destrozadas que requirieron la intervención urgente de equipos de limpieza para remover vidrios y grafitis.
Paris fue el epicentro del caos
La capital del país, Paris, fue el epicentro del caos. Se registraron intensas cargas policiales, uso de gas lacrimógeno y la quema de vehículos en áreas como la Plaza de la República y la Plaza de la Madeleine. Grupos radicales intentaron marchar hacia los centros de poder como el Palacio del Elíseo y la Asamblea Nacional, que tuvieron que ser fuertemente blindados.
Limoge: El histórico ayuntamiento del siglo XIX, declarado monumento histórico, fue asaltado e incendiado por los manifestantes, quedando prácticamente destruido.
Lyon: Los alborotadores prendieron fuego a la principal oficina de turismo de la ciudad, impidiendo inicialmente el paso de los bomberos para sofocar las llamas
Marsella: Grupos de encapuchados asaltaron el ayuntamiento, vandalizándolo con grafitis anarquistas, y provocaron graves destrozos en una comisaría de policía.





