Unas 6,3 millones de personas en Honduras están convocados a las urnas este domingo 30 de noviembre para sus elecciones presidenciales en unos comicios que marcan el regreso del voto obligatorio por primera vez desde 2012. La elección se produce en un clima de tensión por las acusaciones mutuas de fraude y con la seguridad, la migración y la inestabilidad económica como temas centrales de la contienda.
Los últimos sondeos indican que ninguno de los ocho aspirantes presidenciales conseguirá la mayoría absoluta (más del 50%), lo que forzará una segunda vuelta electoral el 14 de diciembre.
Los Contendientes Principales y sus Plataformas
La elección está polarizada entre tres figuras principales, cada una con propuestas de gobierno que responden a las preocupaciones de la nación, que arrastra una deuda pública superior a los $18.000 millones y alta pobreza:
Rixi Moncada: La Continuidad Progresista
La candidata oficialista, de 60 años, es abogada y miembro del Partido Libertad y Refundación. Su propuesta se enfoca en desmantelar el modelo neoliberal que, según ella, es controlado por 25 grupos económicos. Moncada aboga por la aprobación de una Ley de Justicia Tributaria para aumentar la carga fiscal a los más ricos y propone la creación de empresas públicas estratégicas (incluida una estatal de petróleo).
Nasry Asfura: Neoliberalismo y Apoyo de Trump
El empresario de la construcción Nasry Asfura (67), del opositor Partido Nacional, es el candidato fuerte de la derecha. Su plataforma se basa en la economía de libre mercado y la promoción de la inversión público-privada. En seguridad, propone construir prisiones de máxima seguridad y robustecer la lucha contra el crimen organizado. Asfura ha recibido el respaldo explícito de Donald Trump y ha afirmado que trabajaría con EE. UU. para combatir a lo que denomina «narcocomunistas».
Salvador Nasralla: La Bandera Anticorrupción
El ingeniero y presentador de televisión Salvador Nasralla (72), postulado por el centrista Partido Liberal, busca restaurar el Estado de derecho. Su eje de campaña es la lucha contra la corrupción, proponiendo crear una comisión internacional de expertos (similar a la CICIG de Guatemala) que investigue sin interferencias políticas. En política exterior, ha manifestado que rompería relaciones con Venezuela si Nicolás Maduro permanece en el poder.
El Fantasma del Fraude Revive la Tensión
La campaña se ha visto empañada por acusaciones de fraude electoral que se han lanzado mutuamente entre el oficialismo y la oposición. La crisis se intensificó con la reciente revelación de audios por parte del Fiscal General, Johel Zelaya (afín al oficialismo), que supuestamente implican a consejeros del Consejo Nacional Electoral y a un diputado opositor en un plan para «alterar la voluntad del pueblo».
Las sospechas reviven el fantasma de las elecciones de 2017, cuando un apagón eléctrico en la noche electoral fue seguido por un cambio en los resultados que llevó a la reelección del entonces presidente Juan Orlando Hernández, un hecho que desató protestas masivas y disturbios en el país.
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