En una jornada cargada de tensión en el Tribunal Superior de Londres, el Príncipe Enrique rompió el silencio sobre el impacto psicológico que el acoso mediático ha tenido en su familia. Durante el juicio contra Associated Newspapers Limited (ANL), editora del Daily Mail, el Duque de Sussex afirmó que el hostigamiento hacia su esposa, Meghan Markle, no ha cesado a pesar de las acciones legales, transformando su vida en un «auténtico infierno».
Un juicio contra el pasado y el presente
El proceso, que se extenderá durante nueve semanas, analiza la legalidad de 14 artículos publicados entre 2001 y 2013.
El Duque acusa formalmente a la editorial de utilizar métodos delictivos como el pirateo de mensajes de voz, intervención de líneas telefónicas fijas y el uso de detectives privados para obtener datos de sus vuelos y facturas de su entonces pareja, Chelsy Davy.
Visiblemente conmovido ante el juez Matthew Nicklin, Enrique denunció que la persecución «ha ido a peor» desde que inició la demanda en 2022, calificando el proceso como una «experiencia traumática recurrente».
Ante el argumento de la defensa sobre su estatus público, el hijo menor de Carlos III fue tajante: «No creo que mi vida sea una veda abierta para que estas personas la comercialicen; decir que no tengo derecho a la privacidad es repugnante».
El foco en las «fuentes» periodísticas
La investigación pone bajo la lupa el trabajo de cronistas de la realeza como Rebecca English y Katie Nicholl. Enrique sostiene que gran parte de la información íntima revelada en sus notas no provino de fuentes oficiales, sino de la extracción de datos mediante engaño (blagging) y escuchas físicas.
Con este testimonio, Enrique refuerza su cruzada personal contra los tabloides británicos, buscando sentar un precedente sobre los límites éticos de la prensa en su relación con la familia real y la protección de la vida privada.
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