El bruxismo se ha convertido en un problema de salud pública, un enemigo silencioso que debe ser tratado de manera integral.
Así lo considera el cirujano bucal, Giovanny Girón, también profesor de la Universidad de Carabobo, quien explicó que el bruxismo es el desequilibrio neuromusculodental y el primer factor desencadenante, como epidemiología de salud pública, es el estrés; el síndrome de “burnout”, referido al cansancio laboral, de los trabajadores, estudiantes.
Luego vienen las enfermedades sistémicas, por ejemplo pacientes pediátricos o adultos que cursan afecciones parasitarias.
También problemas en cavidad bucal, mal posición dentaria, ausencia de dientes, pacientes con trastornos del ciclo de hierro como anemia, mal captación de hierro, propician descargas en la mordida o lo que se llama la “neurooclusión” muscular.
El doctor dijo que todo esto conlleva a complicaciones en la articulación mandibular como desgaste o perforación del disco, contractura muscular, hipertrofia de los músculos de la cara, lo cual deriva en una asimetría facial producto del recrecimiento del músculo, dolor exagerado, síndrome miofacial doloroso, cervicalgia (dolor en la cervical) y si el bruxismo continúa se sigue modificando la posición y ligamentos de la mandíbula puede conllevar a que esos ligamentos se estiren y se rectifiquen.
Aclaró que el bruxismo no siempre se puede prevenir por completo, ya que a menudo está relacionado con factores psicológicos y fisiológicos subyacentes.
-Sin embargo, se puede prevenir su daño dental y reducir su frecuencia mediante el control de hábitos y del estrés.
Recomendaciones para mitigar y prevenir sus efectos:
– Protección dental: el uso de una férula de descarga o férula oclusal hecha a medida por tu dentista es la medida más eficaz. Evita el desgaste y la fractura del esmalte, además de relajar la musculatura.
-Manejo del estrés: debido a que la ansiedad es su principal desencadenante, practicar técnicas de relajación como el yoga, la meditación o ejercicios de respiración antes de dormir ayuda a destensar la mandíbula.
-Evitar estimulantes: reduce o elimina el consumo de cafeína (café, té, bebidas energéticas) y alcohol, especialmente durante la tarde y noche, ya que excitan el sistema nervioso y empeoran el rechinamiento.
-Cuidar los hábitos diurnos: evita masticar chicle o morder objetos como uñas, bolígrafos o lápices.
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-Higiene postural: mantenga una postura correcta y aplica masajes o calor húmedo en la zona de la mandíbula si nota tensión muscular acumulada.
–Para saber si se necesita protección a medida o si existen problemas de alineación dental que corregir, consulte siempre a un especialista.
-También es recomendable ejercicios específicos de estiramiento mandibular.
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