Eileen Higgins hizo historia este martes al convertirse en la primera alcaldesa de Miami, derrotando en al ex administrador municipal Emilio González, con cerca del 60% de los votos. Con su victoria, Higgins, de 61 años, también se convierte en la primera demócrata —y alguien que no sea de origen cubano o cubanoamericano— que ocupa ese puesto en los últimos 30 años.
“Esta noche, la gente de Miami hizo historia. Juntos dejamos atrás años de caos y corrupción y abrimos la puerta a una nueva etapa para nuestra ciudad “, dijo Higgins en un comunicado, donde agradeció el apoyo para “ganarle a la política de siempre”.
La contienda por la alcaldía de Miami, fue vista desde el principio como una batalla política entre Higgins, demócrata, y González, republicano, después de que el condado de Miami-Dade —un bastión demócrata por décadas— se volviera republicano en las elecciones presidenciales pasadas al apoyar a Donald Trump.
Ese escenario abrió la puerta a una carrera con una connotación cada vez más política, después que Trump dio su respaldo “total” a González.
Durante la contienda, el Partido Republicano comparó a Higgins con Mamdani —a quien Trump calificó de “comunista” durante la campaña por el Ayuntamiento de Nueva York. González, también fue respaldado por políticos de alto perfil dentro del Partido Republicano, como el del gobernador Ron DeSantis y los senadores Rick Scott (Florida) y Ted Cruz (Texas). Estos respaldos le valieron entre los demócratas el apodo de “alcalde MAGA”.
La agenda antiinmigrante de Donald Trump ha golpeado duramente las comunidades del sur de la Florida. Los residentes de Miami-Dade han visto cómo cientos de miles de cubanos, venezolanos, haitianos y nicaragüenses, entre ellos sus propios familiares, se quedaron en el limbo después que el Gobierno canceló programas humanitarios y protecciones que les permitían vivir y trabajar legalmente en el país. También han sido testigos de cómo se han levantado centros de detención para inmigrantes con nombres siniestros que han sido señalados por violaciones a los derechos humanos, mientras se intensifican las redadas y los arrestos generado un clima de terror en las comunidades.
En ese ambiente, Higgins supo canalizar el descontento y capitalizó ese rechazo. Durante su campaña criticó abiertamente la agenda “cruel” del presidente, y se presentó como una alternativa sensible al drama de la comunidad hispana, promoviendo el respeto a los inmigrantes. También ha dicho que el acuerdo entre la policía de Miami y las agencias federales para arrestar a los inmigrantes conocido como 287(g) que la ciudad firmó en junio fue “un error”, y tratará de anularlo.
La alcaldesa electa ha señalado que el fin del Estatus de Protección Temporal para venezolanos y haitianos supone un peligro para la economía de la ciudad, al dejar a cientos de miles de personas sin permiso de trabajo, con el correspondiente impacto en las familias y los negocios locales.
Higgins representó por siete años al Distrito 5 de la Comisión de Miami-Dade, que incluye vecindarios de Miami con una alta densidad de hispanos como La Pequeña Habana, Shenandoah y la zona del río cerca del downtown. Es graduada de la Universidad de Nuevo México y de Cornell, y ha trabajado como ingeniera y ejecutiva de mercadeo.
La política local de Miami ha estado plagada de escándalos de corrupción y a menudo ha sido descrita como una dinastía, porque muchas personas de las mismas familias han ocupado cargos públicos similares durante años. Por ejemplo, el alcalde saliente, Francis Suárez, es el hijo de Xavier Suárez, quien fue alcalde en los ochenta y noventa, y se postuló otra vez este año.
Con información de El País
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