El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, arremetió con furia contra el presentador de los Grammy, Trevor Noah, amenazando con una demanda «por un dineral» tras un comentario que vinculaba al mandatario con la isla del fallecido Jeffrey Epstein.
El chiste que desató la furia
Durante la entrega del premio a la Canción del Año, Noah lanzó un dardo directo al mandatario:
«Es un Grammy que todos los artistas anhelan, casi tanto como Trump quiere Groenlandia. Lo cual tiene sentido porque, desde que Epstein se fue, necesita una nueva isla para pasar el rato con Bill Clinton».
La respuesta en Truth Social
Horas después del evento, el presidente utilizó su plataforma para descalificar al comediante y desmentir categóricamente las insinuaciones:
Trump aseguró que «nunca ha estado en la isla de Epstein ni en ningún lugar cercano», calificando las palabras de Noah como falsas y difamatorias.
Describió al presentador como «pobre, patético, inepto y tonto», comparándolo negativamente con su otro rival televisivo, Jimmy Kimmel.
«¡Prepárate, Noah, que me voy a divertir contigo!», advirtió el mandatario, sugiriendo que sus abogados ya preparan acciones legales similares a las emprendidas contra otros comunicadores en el pasado.
El contexto: Los archivos de Epstein
La disputa ocurre en un momento de extrema sensibilidad, tras la reciente publicación por parte del Departamento de Justicia de millones de páginas relacionadas con el caso de Jeffrey Epstein, bajo la ley de transparencia promulgada a finales de 2025.
Aunque los documentos mencionan que Trump viajó ocasionalmente en el avión privado de Epstein años atrás, el Departamento de Justicia aclaró en informes previos que ciertas declaraciones sensacionalistas contra el mandatario carecían de fundamento fáctico o eran parte de campañas de desinformación.
Por su parte, el expresidente Bill Clinton también figura en el radar de las filtraciones, habiendo sido fotografiado en múltiples ocasiones junto al círculo de Epstein.
Repercusión en la industria
Hasta el momento, ni Trevor Noah ni la cadena CBS han emitido una respuesta formal a las amenazas. El incidente ha polarizado nuevamente a la opinión pública, dividida entre quienes defienden la libertad de sátira de los comediantes y quienes consideran que se cruzó la línea de la difamación personal en un evento de alcance global.
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