El Gobierno de Cuba ha hecho pública la lista detallada de 32 militares y agentes de seguridad fallecidos durante la operación de captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas de Estados Unidos. La revelación coincide con el cumplimiento de un duelo nacional de 48 horas decretado en la isla tras los enfrentamientos.
Composición y perfiles de los fallecidos
El listado, difundido inicialmente por voceros oficiales y replicado en medios estatales, incluye fotografías y rangos de hombres cuyas edades oscilaban entre los 26 y 67 años. El grupo estaba integrado por:
- Oficiales de alto rango (coroneles, mayores y capitanes).
- Personal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio del Interior (MININT).
- Reservistas convocados para las misiones en territorio sudamericano.
Aunque el comunicado oficial no profundizó en las tareas específicas de cada efectivo, se destacó que su presencia en Venezuela formaba parte de los acuerdos de cooperación estratégica vigentes entre ambas naciones.
Detalles sobre las bajas y operatividad
Expertos y fuentes independientes han comenzado a desglosar el perfil de algunos de los caídos. Se menciona al coronel Humberto Alfonso Roca Sánchez, excomandante de la guarnición de Punto Cero, y al coronel Lázaro Evangelio Rodríguez, quien supervisaba la guardia costera.
Por otro lado, testimonios recogidos por el portal La Joven Cuba (posteriormente retirados a petición familiar) relataron la muerte del primer teniente Yunio Estévez, especialista en seguridad personal y comunicaciones, quien presuntamente murió bajo fuego directo durante el asalto a las instalaciones.
Reacción diplomática y tensión política
En un clima de alta tensión, el canciller cubano Bruno Rodríguez rechazó las declaraciones provenientes de Washington. A través de sus redes sociales, el funcionario calificó las palabras de Donald Trump y Marco Rubio como una «blasfemia», asegurando que la población de la isla está preparada para resistir cualquier intento de incursión extranjera.
Impacto social y económico
Mientras el país rinde honores con banderas a media asta y la suspensión de eventos festivos, la ciudadanía manifiesta una dualidad de sentimientos. Más allá del pesar por las bajas militares, existe una profunda incertidumbre sobre el futuro de la asistencia energética y económica que Caracas brinda a La Habana desde el año 2000, en un momento donde la isla atraviesa una crítica situación sanitaria y de servicios.
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