El Tribunal 3º de Juicio de Puerto Ordaz, en el estado Bolívar, dictó una sentencia de 24 años de cárcel contra Wilmer Javier Mayorga, de 44 años, quien se desempeñaba como instructor en una escuela de fútbol, admitió su responsabilidad en el abuso sexual de seis niños, cuyas edades oscilaban entre los 6 y 13 años, aprovechando su posición de autoridad para cometer los delitos.
Investigación y hallazgos en el municipio Piar
La trama de abusos comenzó a salir a la luz tras una denuncia interpuesta ante el Consejo de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, que alertó sobre irregularidades en las prácticas deportivas realizadas en el parque Bicentenario de Upata. Durante una inspección en la vivienda del agresor, ubicada en el sector Santo Domingo, las autoridades localizaron a una de las víctimas, quien relató las agresiones sufridas bajo coacción.
Las pesquisas posteriores, coordinadas por el Ministerio Público, revelaron un patrón de conducta alarmante: El instructor utilizaba la invitación a jugar videojuegos en su domicilio como señuelo para atraer a los pequeños deportistas.
Las investigaciones confirmaron que las agresiones, que incluían actos de penetración y tocamientos, se repitieron con al menos otros cinco integrantes del equipo de fútbol.
Cargos y lugar de reclusión
Durante la fase de juicio, la Fiscalía 10ª ratificó los cargos por abuso sexual con penetración y sin penetración en grado de acción continuada. Ante la contundencia de las pruebas y la admisión de los hechos por parte del acusado, el juzgado procedió a dictar la máxima penalidad correspondiente al caso.
Mayorga cumplirá su condena en el centro de reclusión de la policía regional en Guaiparo, San Félix. Esta sentencia cierra un capítulo de dolor para la comunidad de Upata, reafirmando que las instituciones deportivas deben ser espacios seguros y que cualquier vulneración a los derechos de los menores será perseguida con todo el rigor de la ley.
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