La violencia se ha recrudecido en Colombia con una ola de atentados que ha dejado un saldo de 18 personas fallecidas en menos de 24 horas. Los incidentes, un atentado a una base aérea en Cali y un ataque a un helicóptero en Antioquia, han puesto en el punto de mira al Estado Mayor Central (EMC), la principal disidencia de las FARC, señalado por el Gobierno como el presunto responsable.
Ataques Simultáneos Sacuden al País
El primer ataque tuvo lugar en Amalfi, Antioquia, donde 12 policías antinarcóticos murieron cuando el helicóptero en el que viajaban fue impactado por un dron. Las autoridades atribuyen este ataque al llamado Frente 36 del EMC.
Horas más tarde, en Cali, un camión cargado de explosivos detonó cerca de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez, causando la muerte de seis civiles y dejando 65 heridos. La vicepresidenta Francia Márquez calificó el suceso de «acto cobarde y criminal». Tras el atentado, la Policía capturó a un hombre en el lugar, identificado por el presidente Gustavo Petro como alias ‘Sebastián’, presunto miembro del EMC.
Respuesta del Gobierno y Condena Internacional
En respuesta a la escalada de violencia, el presidente Petro anunció que declarará al EMC, la Segunda Marquetalia y el Clan del Golfo como «organizaciones terroristas». El mandatario se trasladó a Cali y, según reportes de prensa, estaría preparando un decreto para declarar un «estado de conmoción interior», una medida de emergencia para enfrentar la grave perturbación del orden público.
La Defensoría del Pueblo y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas en Colombia condenaron enérgicamente los ataques, calificándolos como una violación del derecho internacional humanitario y un acto indiscriminado contra civiles. Por su parte, los expresidentes Iván Duque y Juan Manuel Santos exigieron al Gobierno acciones contundentes para combatir el terrorismo.
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