Este domingo, más de 15,7 millones de personas en Chile están llamados a la segunda vuelta para definir la presidencia entre dos visiones de país diametralmente opuestas: el ultraderechista José Antonio Kast y la candidata de la izquierda unificada, Jeannette Jara.
A pesar de que la elección se produce en un ambiente de baja efervescencia cívica, con la atención pública dividida entre los comicios y la proximidad de las festividades navideñas, el resultado de la contienda se considera crucial para el futuro político de la nación.
Pronósticos Inclinados a Favor de Kast
El proceso electoral llega a su culminación con un claro favoritismo en las proyecciones para José Antonio Kast. Diversos análisis y las últimas encuestas disponibles antes de la prohibición legal sugieren que el candidato de ultraderecha podría obtener una ventaja significativa sobre su contendora, con algunos sondeos especulando sobre una diferencia de hasta 18 puntos porcentuales.
La sensación generalizada en la opinión pública y entre los analistas, según señalan académicos como Octavio Avendaño de la Universidad de Chile, es de una elección «casi resuelta», lo que ha generado un ambiente más de «resignación» que de entusiasmo de cara a la jornada de votación. Claudio Fuentes, de la Universidad Diego Portales, añade que la campaña se ha volcado intensamente a las plataformas digitales y a las regiones, lo que podría explicar la discreta presencia de propaganda tradicional en las calles.
El Desafío de Jara: Unir a la Izquierda y Superar el Lastre
Jeannette Jara, exministra de Trabajo y ganadora de la primera vuelta con el 26,9 % de los sufragios, enfrenta una cuesta arriba. Su postulación, respaldada por una amplia y poco común alianza que incluye desde el Partido Comunista (su militancia) hasta la Democracia Cristiana, tiene un limitado margen de crecimiento.
Expertos indican que la impopularidad del actual Gobierno y la etiqueta de comunista dificultan su capacidad para atraer al electorado de centro, a pesar de sus esfuerzos por centrar su mensaje en la defensa de logros sociales (como el aumento del salario mínimo y la reducción de la jornada laboral) y en advertir sobre los riesgos de un giro hacia la extrema derecha. «Hay mucho en juego. Tenemos que avanzar y no retroceder,» instó Jara en su cierre de campaña, haciendo un llamado explícito a aquellos que consideran votar nulo o en blanco.
La Consolidación de Kast: El Eje de Seguridad y Migración
José Antonio Kast, quien quedó en segundo lugar en noviembre con el 23,9 %, se catapultó como el gran favorito tras recibir el apoyo inmediato y sin reservas de todo el espectro de la derecha tradicional y más radical. Este respaldo sumó teóricamente más de la mitad de los votos de la primera vuelta.
El abogado ultraconservador, de 59 años, ha centrado su discurso casi monotemáticamente en las preocupaciones ciudadanas sobre el aumento de la delincuencia y la crisis migratoria en la frontera norte. Sus propuestas más rígidas incluyen la expulsión de migrantes, la tipificación de la migración irregular como delito, y la construcción de prisiones de aislamiento para líderes del narcotráfico.
Kast, admirador de figuras internacionales como Donald Trump, es visto por analistas como el «heredero del pinochetismo» por su pasado político. Aunque en esta campaña ha moderado su retórica sobre temas de libertades individuales y la dictadura (a diferencia de sus candidaturas de 2017 y 2021), un reciente debate sobre una posible liberación de exmilitares condenados por crímenes de lesa humanidad generó controversia.
El Futuro Gobierno y un Congreso Fragmentado
Independientemente de quién resulte electo, el próximo presidente, que asumirá el cargo el 11 de marzo, deberá operar con un Congreso fuertemente dividido. La coalición de derecha y ultraderecha se encuentra a solo dos escaños de obtener la mayoría en el Parlamento, lo que obligará al nuevo mandatario a buscar acuerdos y a negociar.
Un elemento clave de la gobernabilidad será el populista Partido de la Gente (PDG) de Franco Parisi, cuyo significativo 20% de votos en primera vuelta lo posiciona como un actor fundamental e impredecible en cualquier votación legislativa. Como señala Claudio Fuentes, si Kast gana por un margen amplio, podría intentar impulsar una agenda más ideológica, mientras que un triunfo estrecho lo forzaría a un mayor pragmatismo y a la formación de coaliciones con la derecha tradicional de Chile Vamos.
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