Agentes federales del Departamento de Seguridad Nacional iniciaron este miércoles una redada migratoria masiva en las calles de Nueva Orleans, Luisiana; la operación, denominada «Catahoula Crunch» (o «Swamp Sweep» en documentos internos), forma parte de la agresiva agenda de deportación masiva de la administración de Donald Trump.
El objetivo principal de esta ofensiva es la captura de inmigrantes acusados de crímenes violentos, como robo a mano armada, violación e invasión de hogar, que habían sido liberados después de sus arrestos.
Movilización Federal y Alcance de la Operación
La operación involucra a más de 200 agentes del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El operativo se ha puesto en marcha con la instrucción de realizar la mayor cantidad de arrestos posible durante al menos 60 días.
La subsecretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, afirmó que la acción busca capturar a «extranjeros criminales ilegales que han violado la ley».
Miedo y Resistencia en la Comunidad Inmigrante
El despliegue ha generado una atmósfera de miedo e incertidumbre en la comunidad inmigrante de Nueva Orleans, una ciudad que históricamente ha dependido de los trabajadores latinos para su reconstrucción, especialmente después del huracán Katrina.
Algunos negocios en áreas con alta población hispana han optado por cerrar temporalmente o colocar letreros prohibiendo la entrada a agentes federales.
Decenas de personas se han manifestado en las calles contra la represión. Más de 200 personas llenaron una iglesia local para recibir capacitación sobre sus derechos legales y aprender a registrar la actividad de los agentes federales de inmigración.
Testigos reportaron la detención y el arresto de personas en el estacionamiento de una tienda de mejoras para el hogar. El gobernador de Luisiana, Jeff Landry, un aliado de Trump, defendió el operativo, asegurando que se enfoca en «lo peor de lo peor» y que el proceso «va a continuar hasta que los saquemos a todos de la calle».
La operación se extiende por el sureste de Luisiana y Misisipi, con el objetivo de arrestar hasta 5.000 personas.
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