La negativa de Bill y Hillary Clinton a declarar ante el Comité de Supervisión sobre sus vínculos con Jeffrey Epstein ha aumentado la tensión política en Estados Unidos. El matrimonio rechazó formalmente la citación mediante una carta de cuatro páginas enviada al republicano James Comer, presidente del comité.
Una respuesta cargada de críticas políticas
En su respuesta, los Clinton rechazaron la invitación y acusaron al comité de falta de imparcialidad. Señalaron que el liderazgo republicano, encabezado por James Comer, prioriza proteger a Donald Trump y desviar la atención hacia los demócratas, obstaculizando así la investigación real sobre el papel del Gobierno en el caso de Jeffrey Epstein.
La respuesta del Congreso: Amenaza de desacato
Ante el desplante, James Comer anunció que no dará marcha atrás. El legislador informó a los medios de comunicación que la próxima semana se iniciarán los protocolos legales para declarar a Bill Clinton en «desacato al Congreso», lo que podría derivar en consecuencias legales para el exmandatario.
Archivos incompletos y opacidad oficial
La polémica se alimenta de la gestión de los documentos vinculados al caso. Aunque el plazo legal para desclasificar los archivos venció el pasado 19 de diciembre, el Departamento de Justicia solo ha liberado una fracción de la información, alegando que el volumen de datos (estimado en más de un millón de folios nuevos) es inabarcable en los tiempos previstos.
Entre lo poco que ha salido a la luz, se ratifica que Bill Clinton mantuvo una relación social con Epstein y utilizó su avión privado para viajes de su fundación, aunque el expresidente sostiene firmemente que nunca tuvo conocimiento de las actividades de tráfico sexual ni visitó la isla privada del delincuente.
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