Una mujer fue condenada a cadena perpetua porque envenenó a familiares de su pareja, durante un almuerzo, en la localidad de Leongatha, Australia.
Erin Patterson, de 50 años, envenenó a tres de sus familiares políticos, con el hongo Amanita phalloides, conocido comúnmente como el “hongo de la muerte” ya que es altamente tóxico.
Patterson deberá cumplir un mínimo de 33 años en prisión antes de poder solicitar la libertad condicional, cuando tenga 83 años.
Las víctimas fueron sus suegros, Don y Gail Patterson, y a la tía y tío de su exmarido, Heather e Ian Wilkinson., a quienes invitó a almorzar y luego de comer enfermaron de gravedad.
Don, Gail y Heather fallecieron a causa de una insuficiencia hepática fulminante, un efecto característico de la toxina presente en el hongo.
La investigación posterior confirmó que el veneno fue el causante de las muertes, llevando a la detención y posterior juicio de Patterson.
El único sobreviviente de la pesadilla fue Ian Wilkinson, quien logró salvar su vida gracias a un trasplante de hígado de emergencia.
Durante el juicio, Wilkinson describió el acto de Patterson como una “traición enorme”. Sus palabras resonaron en la corte, donde el juez, al dictar la sentencia, destacó la frialdad de la acusada: “Su falta de arrepentimiento echa sal en las heridas”.



