La capital zuliana, conocida como la tierra del «Sol Amado», conmemora cada 18 de noviembre los 316 años de la milagrosa aparición de la Virgen de Chiquinquirá, la venerada Patrona de los marabinos. Miles de devotos y feligreses de todo el país se congregan en la Basílica para honrar a la «Reina Morena» en un día que reafirma la fe y la tradición regional.
Inicio de Celebraciones y Actos Litúrgicos
Las festividades se extienden a lo largo de la semana, iniciando en la víspera, el lunes 17 de noviembre, con la tradicional «Serenata a la Chinita». En este acto solemne, la Sagrada Reliquia sale al pórtico de la Basílica para recibir el canto de Las Mañanitas, acompañado del solemne canto de la Salve y el repique de campanas, marcando la bienvenida al día central.
El 18 de noviembre, la jornada incluye una concentración de fieles desde tempranas horas para participar en actos religiosos, procesiones y eventos culturales que mantienen viva la devoción transmitida por generaciones. Los marabinos, vestidos con trajes típicos, portan sus velas y expresan su amor y gratitud a la Virgen.
Tradición, Comunidad y Gastronomía Zuliana
El sentimiento de fe se extiende más allá de los ritos eclesiásticos, llenando las calles de Maracaibo de color, música y alegría. Esta región zuliana transforma sus tarimas y plazas en escenarios para presentaciones de gaitas, danzas folklóricas y exhibiciones artísticas.
El ambiente de fraternidad y solidaridad se complementa con una rica oferta gastronómica. Las calles se llenan de puestos de comida tradicional, donde los asistentes pueden degustar platos típicos zulianos como las famosas arepas, hallacas, pasteles de chucho y dulces como las conservas de coco y los majaretes. El día se concibe como una oportunidad clave para el reencuentro familiar y el fortalecimiento de los lazos comunitarios.
El Milagro de 1709
La historia de la patrona se remonta al siglo XVIII. La tradición relata que en 1709, una mujer lavandera halló una pequeña tablita flotando en las aguas del lago de Maracaibo. Días después, el 18 de noviembre, la anciana fue testigo de la milagrosa renovación de la imagen de la Virgen María que se manifestaba en el objeto de madera, un evento que marcó el inicio de la devoción que perdura hasta hoy.
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